La rifampicina es un medicamento bactericida o antibiótico semisintético que se ingiere por vía oral en cápsulas o eventualmente como líquido. Está indicado para la tuberculosis cuando se suministra conjuntamente con otros medicamentos antituberculosos.

Se aplica también para eliminar la bacteria Neisseria meningitidis de la nariz y garganta, como prevención del contagio de la meningitis, pues sus portadores son asintomáticos de esa enfermedad, que de padecerla tiene otro tratamiento.

La rifampicina tiene otros usos antibacterianos (brucelosis, lepra, etc.), los que al igual que los destacados, deben ser recetados especialmente por el médico.

Dosis de rifampicina

En los casos de tuberculosis, la rifampicina siempre se utiliza en asociación con otros medicamentos antituberculosos y corresponde una dosis para adultos de hasta 600 mg por día según el peso del paciente (se calcula en 20 mg por kilogramo) ingeridos en una ocasión, desde media hora a una hora antes de comer hasta dos horas después de comer. Para menores de 5 años en adelante, se calcula una dosis de 10 a 20 mg por kilogramo suministrados una vez por día.

En casos de portadores asintomáticos en zona bucofaríngea de Neisseria meningitidis, la dosis es de hasta 600mg al día por un lapso de cuatro días para pacientes adultos. De estar estos con debilidad o ser pacientes de la tercera edad, la dosis se rebaja a 10 mg por kilogramo una vez al día con el tope de 600 mg establecido. Para menores de 5 años en adelante, corresponde una dosis de 10 mg por kilogramo, dos veces por día y durante dos días de tratamiento.

Contraindicaciones, efectos secundarios y precauciones de la rifampicina

Se debe informar al médico si se es alérgico a la rifampicina o a cualquier otro medicamento y se debe avisar sobre los medicamentos y otros productos como vitaminas, suplementos nutricionales o productos con hierbas que se estén consumiento. Como la rifampicina tiene interacciones con varios medicamentos, se debe ser cuidadoso a la hora de informar sobre las alergias o sobre los medicamentos que se están ingiriendo.

Se debe evitar la ingesta concurrente con medicamentos que tengan ácido salicílico, como la aspirina. También se debe evitar la toma de bebidas alcohólicas durante el tratamiento. Tampoco se deben suministrar anticonceptivos orales en cuya composición haya estrógenos.

La toma de antiácidos es compatible pero por lo menos una hora después de tomar rifampicina.

En cuanto a otros eventos que resulta importante avisar al doctor, se destacan: si se padeció o se padece diabetes, alcoholismo activo o en tratamiento, enfermedades del riñón o del hígado o cualquier enfermedad actual o pasada. Por cierto los estados de embarazo y lactancia son importantes a la hora de evaluar el tratamiento con este medicamento y también el uso habitual de lentes de contacto blandas, ya que el medicamento puede provocar manchas en las lentes.

En cuanto a los efectos secundarios, se destacan:

  • produce una coloración en la orina, heces, saliva, sudor y lágrimas, de color anaranjado rojizo.
  • eventual aparición de llagas en la boca o en la lengua.
  • escalofríos
  • dolores de cabeza, musculares y óseos
  • mareos
  • acidez estomacal
  • hematomas y hemorragias no habituales
  • gases, retortijones y diarrea
  • visión irregular, confusión y dificultad de concentración
  • urticaria y sarpullido
  • ampollas
  • orina de color oscuro
  • inflamaciones repentinas en la cara, lengua, brazos, tobillos y pies
  • estados febriles
  • náuseas y vómitos
  • falta de apetito
  • inflamación y dolor en algunas articulaciones
  • aparición de un color amarillento en la piel o los ojos
En todos los casos convendrá acudir al médico, sobre todo cuando los síntomas se mantienen o intensifican o siempre, cuando se trata de los diez últimos síntomas (desde urticaria inclusive) destacados al final del listado.

Cepas resistentes a la rifampicina

La principal causa de resistencia del bacilo de Koch a la rifampicina y a otros fármacos es la aplicación inadecuada que los pacientes les dan a estos medicamentos – atento a los largos tratamientos -, aunque no hay que descartar la importancia de la propia resistencia generada por la bacteria, después de 40 años de uso.

Los científicos buscan permanentemente otros medicamentos o tratamientos antibacterianos para reemplazar a algunos de los fármacos tradicionales que empiezan a no ser tan eficaces en determinados casos.

Esta situación, alertada por la OMS en los últimos años como preocupante, ha hecho que recientemente la FDA haya aprobado un medicamento - el Sirturo - que actúa sobre esta forma de tuberculosis, llamada multirresistente; el medicamento debe suministrarse complementando otros fármacos antituberculosos.

Este artículo es de información general, a mero título ilustrativo, por lo que en caso de duda o para ampliar detalles, debe ser complementado por la consulta con el profesional de la salud de cabecera o de confianza.