El propranolol forma parte de los medicamentos denominados bloqueadores beta. Actúa relajando los vasos sanguíneos y disminuyendo la frecuencia cardiaca. Con ello se logra que mejore el flujo sanguíneo y baje la presión arterial.

El propranolol, aunque está especialmente indicado para el tratamiento de la hipertensión, también se utiliza para tratar ciertos tipos de tumores, los ritmos anormales del corazón, la enfermedad cardiaca o el feocromocitoma. Otros usos del propranololo tienen que ver con la prevención, como en el caso de la angina, los ataques cardiacos, las migrañas y los temblores.

Dosis de propranolol

La dosis correcta de propranolol diferirá en cada paciente, dependiendo de cuál sea la patología que deba tratarse. Igualmente se deberá contar con la respuesta del paciente, así como la forma de administración del medicamento, bien sean comprimidos de liberación normal o cápsulas retard. Las dosis usuales que se recomiendan, siempre y cuando el médico no indique lo contrario, son las siguientes:

  • Para la hipertensión se iniciará el tratamiento con dosis de 80 mg. cada 12 horas, seguida de una dosis de mantenimiento de 160 a 320 mg. al día.
  • La angina de pecho se tratará con una dosis inicial de 40 mg. cada 8 o 12 horas seguida de una dosis de mantenimiento de 120 a 240 mg. al día.
  • Para el temblor y las migrañas la dosis inicial será de 40 mg. cada 8 o 12 horas a la que seguirán dosis de 80 a 160 mg. diarios.
  • En el caso de arritmias, miocardiopatía y taquicardia asociada a ansiedad se tratará con dosis de 10 a 40 mg. al día cada 6 u 8 horas.
  • Cuando se trata de un infarto agudo de miocardio, entre los 5 y los 21 días posteriores al episodio, se iniciará con dosis de 40 mg. cada 6 horas durante 2 o 3 días, a la que seguirán dosis de 80 mg. cada 12 horas.
  • Para el feocromocitoma se administrarán 60 mg. al día durante 3 días en la fase del preoperatorio, o bien 30 mg. diarios cuando la operación no sea factible, siempre en combinación con medicamentos alfa-bloqueantes.
En cuanto a los niños, por lo que respecta a la hipertensión, se administrarán dosis de 0.125 a 1 mg.por kg. de peso cada 6 horas. En arritmias, feocromocitoma y tirotoxicosis será de 0.25 a 0.5 mg. por kg. cada 6 u 8 horas. Y para las migrañas la dosis será de 20 mg. cada 8 o 12 horas.

En el caso de los ancianos podrá ser necesario individualizar las dosis, ya que existe una mayor susceptibilidad de que se produzcan efectos secundarios con el uso del propranolol.

Cuando exista una enfermedad relacionada con el hígado o el riñón puede ser necesario ajustar las dosis.

Si se trata de un tratamiento de urgencia para arritmias cardiacas o crisis tirotóxicas, la vía intravenosa es la más adecuada. Se administrará en un centro hospitalario y será el especialista quien determine cuál va a ser la dosis.

Efectos secundarios y contraindicaciones del propranolol

El propranolol puede presentar efectos secundarios como el cansancio excesivo, el fenomeno de Raynaud, dificultades respiratorias, trastornos del sueño, pesadillas o extremidades frías. Más raramente pueden aparecer otros síntomas como el dolor en la espalda o articulaciones, confusión, dolor en el pecho, mareos, fiebre, dolor de garganta, alucinaciones, sarpullido, sangrado o moretones.

El propranolol está contrraindicado en todos aquellos pacientes que muestren hipersensibilidad al propranolol o a otros betabloqueantes, Tampoco debe administrarse a pacientes con bradicardia, insuficiencia cardiaca no controlada, hipotensión, acidosis metabólica, trastornos severos de la circulación arterial periférica, feocromocitoma no tratado, angina de Prinzmetal, asma bronquial, bloqueo auriculoventricular de segundo y de tercer grado o pacientes con tendencia a la hipoglucemia.

Propranolol en el embarazo y la lactancia

Hay que destacar que no se han efectuado estudios bien controlados en mujeres embarazadas. Aún así, en circunstancias muy específicas, se ha utilizado el propranolol, aunque siempre en la dosis más reducida posible y nunca durante el primer trismestre del embarazo.

El propranolol se excreta en la leche materna, por lo que puede suponer un riesgo para el lactante, si bien es cierto que dicho riesgo parece ser bastante menor. En cualquier caso se deberá utilizar con suma precaución y siempre bajo estricto control médico.

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