La pravastatina es un fármaco con la capacidad para disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre. El objetivo consiste en la prevención de posibles problemas circulatorios provocados por la acumulación de estas grasas en las venas y arterias del organismo. La pravastatina se emplea a modo de complemento, junto a otras medidas tales como el ejercicio, una alimentación con pocas grasas y una dieta, en general, encaminada a perder peso. La pravastatina ralentiza la producción de colesterol y triglicéridos en el hígado debido a su acción inhibitoria de la enzima responsable de su síntesis. La pravastatina, en combinación con una dieta adecuada, también se utiliza en la prevención del infarto de miocardio.

Dosis de pravastatina

Las dosis de pravastatina que han de administrarse deben ser individualizadas en función de las características de cada paciente y de la respuesta obtenida. Teniendo en cuenta este aspecto, las dosis indicadas a continuación son las que suelen recomendarse con mayor frecuencia.

La dosis habitualmente administrada en adultos al inicio del tratamiento es de 10 a 20 mg. al día. Si no se obtiene la respuesta deseada puede aumentarse la dosis de un modo gradual hasta alcanzar un máximo de 40 mg. Estos incrementos de la dosis deben hacerse en intervalos de, al menos, 4 semanas.

En el tratamiento con inmunosupresores, la dosis inicial será de 10 mg. al día. La dosis máxima recomendada es de 20 mg. al día.

En cuanto a la prevención del infarto de miocardio, esta se llevará a cabo con una dosis de 40 mg. al día.

Las recomendaciones respecto a la pravastatina indican que este medicamento debe administrarse en una sola toma con la cena o al irse a dormir. De este modo se obtiene una mayor eficacia con el tratamiento, ya que el colesterol se sintetiza mayoritariamente durante la noche.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la pravastatina

La pravastatina es un medicamento que presenta una buena tolerancia y seguridad, no obstante, como cualquier medicamento, es susceptible de provocar algunos efectos secundarios. Los más importantes, aunque poco comunes, incluyen un incremento de los niveles de transaminasas hepáticas, colestasis hepática aguda, insuficiencia renal y miopatías. Otros efectos secundarios que pueden presentarse son las náuseas, la diarrea, el estreñimiento, dolor abdominal, cansancio, flatulencia, dolor torácico, mareos, cefaleas, rinitis o dolor precordial. De todos modos no es frecuente su aparición y no van más alla de ser episodios pasajeros. La experimentación con animales también ha reportado algunos casos de opacidad del cristalino, sin embargo los estudios con humanos no contemplan la posibilidad de que se produzcan este tipo de alteraciones.

La pravastatina está contraindicada en todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a este medicamento o a cualquiera de sus componentes. Tampoco deben emplearlo quienes padezcan una enfermedad activa del hígado o experimenten elevaciones persistentes e inexplicables en las pruebas de función hepática.

La pravastatina en el embarazo y la lactancia

La pravastatina no debe administrarse en mujeres embarazadas, ya que puede ocasionar daños al feto. Cabe señalar que tanto el colesterol como sus derivados son esenciales en la formación del feto. Incluso se actuará con precaución en mujeres en edad de procrear, atendiendo a las pocas posibilidades de que pueden quedar embarazadas y en situaciones de hipercolesterolemia grave que no responde a otro tipo de tratamiento.

Por lo que respecta a la lactancia, tampoco se recomienda la pravastatina en mujeres que estén amamantando, ya que este medicamento se excreta en la leche en pequeñas cantidades, situación que implica riesgos potenciales para el lactante. En todo caso, suponiendo que el tratamiento para la madre sea muy importante, se puede valorar la posibilidad de interrumpir el periodo de lactancia.

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