El piroxicam es un fármaco con propiedades antiinflamatorias y analgésicas empleado para aliviar el dolor, la rigidez y la inflamación. Está indicado, tanto en los casos agudos como crónicos, para el alivio de los síntomas causados por la osteoartritis y artritis reumatoidea, la espondilitis anquilosante, la artritis reumatoidea juvenil (un tipo de artritis que afecta a niños hasta los 16 años), la tendinitis, bursitis, lumbalgia, jaquecas, ciática, sinovitis, dismenorrea primaria o ataques agudos de gota, entre otros.

El piroxicam se administra por vía oral, generalmente una vez al día, ya que tiene una semi vida muy prolongada. Presenta una rápida absorción gastrointestinal que se puede ver retrasada por los alimentos, aunque no por ello se ve reducida su biodisponibilidad. Se logran las máximas concentraciones entre las 3 y las 5 horas. El piroxicam se metaboliza en el hígado y su eliminación es fundamentalmente renal.

Dosis de piroxicam

Las dosis se deberán administrar en función de la patología que deba tratarse:

  • Para la artritis reumatoidea y la osteoartritis se administrará una dosis única diaria de 20 mg.
  • Los ataques agudos de gota se tratarán con una dosis inicial 40 mg. en 1 o 2 tomas que, si hay una evolución favorable, se podrá rebajar a 20 mg.
  • Para las jaquecas se administrará una dosis diaria de 20 mg. en una sola toma.
  • En procesos inflamatorios del aparato respiratorio la dosis será de 10 a 20 mg. diarios en 1 o 2 tomas durante un periodo máximo de 5 días.
En el caso de personas ancianas las dosis es posible que deba ajustarse a la baja, observando la respuesta del paciente. En el caso de los niños no ha sido establecida la eficacia ni la seguridad del piroxicam.

Efectos secundarios y contraindicaciones del piroxicam

Los efectos secundarios más frecuentes asociados al uso del piroxicam, por lo general leves, tienen que ver con el tracto superior gastrointestinal, como por ejemplo la dispepsia. En menor medida pueden aparecer otros síntomas como la estomatitis, molestias abdominales, diarrea, flatulencia, náuseas o indigestión.

Reacciones adversas más excepcionales incluyen casos de nefritis aguda intersticial, hipercaliemia, alteraciones renales y hepáticas, leucopenia, eosinofilia, edema periférico maleolar, fatiga, insomnio, cólicos o reducciones en hemoglobina y hematocrito con síntomas de anemia.

También se han reportado algunos casos de reacciones alérgicas y dermatológicas como fiebre, broncoespasmo, anafilaxia, urticaria, artralgias, prurito o dermatitis.

Piroxicam está contraindicado para todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a este medicamento o algún AINE, incluyendo el ácido acetilsalicílico. Tampoco deberá administrarse el piroxicam a individuos con síndrome de broncoespasmo, enfermedad ulcerosa acidopeptica gástrica o duodenal, gota crónica, insuficiencia hepática o renal, pólipos nasales, rinitis o angioedema.

El piroxicam se empleará con precaución cuando existan problemas dentales. En el caso de una intervención dental, se recomienda que se efectúe antes de iniciar un tratamiento con piroxicam para evitar un sangrado excesivo.

Piroxicam en el embarazo y la lactancia

Piroxicam no está indicado durante el primer y segundo trimestre del embarazo salvo que se considere absolutamente necesario. En el tercer trimestre está contraindicado debido al riesgo para el bebé de hemorragia materno fetal y a la disminución de la capacidad uterina en las contracciones.

Piroxicam se excreta en la leche materna, razón por la que se desaconseja la utilización de este medicamento durante el periodo de lactancia. En el caso de que su uso se considerara fundamental habría que plantearse la posibilidad de suspender la lactancia.

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