La pentoxifilina es un derivado de la demetilxantina; un medicamento que actúa como vasodilatador, incrementando el riego sanguíneo a los tejidos isquémicos; como antiagregante plaquetario, estimulando la síntesis de prostaciclina; y como fibronilítico, reduciendo la viscosidad de la sangre.

La pentoxifilina se emplea en la mejora del flujo sanguíneo en aquellos pacientes con problemas de circulación. Asimismo, reduce el dolor, cansancio y los calambres en manos y pies. Al reducir la densidad de la sangre, la pentoxifilina permite que ésta fluya con más facilidad, particularmente en las manos y los pies.

La pentoxifilina está indicada en casos de insuficiencia vascular cerebral, trastornos circulatorios de origen arteriosclerótico, diabético, inflamatorio o funcional, alteraciones tróficas, arteriopatía obliterante periférica, trastornos circulatorios oculares y del oído debidos a procesos degenerativos y úlceras distales de las piernas y gangrena.

La pentoxifilina se presenta en tabletas de acción prolongada para ser administradas por vía oral.

Dosis de pentoxifilina

La dosis que se debe administrar de pentoxifilina se adecuará al tipo y la gravedad del trastorno circulatorio que deba tratarse, así como a la respuesta y la tolerancia del paciente al medicamento. En general, la dosis más habitual es de 400 mg. 2 o 3 veces al día. Respecto a la dosis inyectable, inicialmente será de 900 mg. al día. Posteriormente se irá reduciendo hasta los 300 mg. cada 12 horas. La perfusión podrá complementarse con tratamiento por vía oral con grageas de 400 mg. siempre y cuando la suma de ambos no supere la dosis máxima de 1.200 mg. diarios.

La dosis recomendada para el tratamiento de la enfermedad cerebrovascular es de 600 a 1.200 mg. al día.

Para el tratamiento de enfermedades vasculares periféricas, así como para las irregularidades de la microcirculación en general y para el tratamiento del dolor neuropático secundario a la neuropatía diabética, se administrarán dosis de 400 mg. 3 veces al día.

En caso de enfermedad grave de hígado o riñón la dosis deberá ajustarse a la baja en función de la enfermedad y de la tolerancia del paciente a la pentoxifilina. También en el caso de tensión arterial baja deberá iniciarse el tratamiento con dosis menores que se irán incrementando en función de la respuesta del paciente.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la pentoxifilina

Los efectos secundarios de la pentoxifilina, sobre todo asociados a altas dosis, incluyen molestias gastrointestinales, rubor, visión borrosa, conjuntivitis, laringitis, disnea, ansiedad, náuseas, vómito y diarrea. Ocasionalmente pueden presentarse arritmias cardiacas. También de forma ocasional puede aparecer prurito, urticaria y enrojecimiento de la piel. Raramente se dan casos de reacciones anafilácticas graves, en cuyo caso, y ante los primeros síntomas, debe suspenderse el tratamiento de inmediato.

Otros efectos secundarios que se reportado en forma ocasional son mareos, cefaleas, trastornos del sueño, anginas de pecho, hemorragias, descenso de la presión arterial, trombocitopenia, colestasis intrahepática y elevación de las transaminasas.

La pentoxifilina en el embarazo y la lactancia

Los estudios efectuados en animales de laboratorio no han detectado efectos teratógenos, aunque sí pudo detectarse un incremento de resorción fetal (reabsorción del feto). Con respecto a los humanos no existen suficientes estudios adecuados y controlados, razón por la que se desaconseja administrar este medicamento durante el embarazo, salvo caso de necesidad y cuando no existan otras alternativas que ofrezcan una mayor seguridad.

Tanto la pentoxifilina como sus metabolitos se excretan en la leche materna. Debido a las observaciones efectuadas en ratas respecto al potencial de que se desarrollen tumores, la recomendación se dirige a la interrupción de la lactancia o bien a la supresión del tratamiento con pentoxifilina.

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