La lovastatina es un fármaco empleado para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, así como para prevenir enfermedades cardiovasculares. Su utilización debe combinarse con una dieta baja en grasas y ejercicio regular con el objeto de minimizar los riesgos de padecer un ataque cardiaco o un accidente cardiovascular. En personas que ya padezcan una enfermedad cardiaca o bien estén en riesgo de padecerla, el tratamiento con lovastatina reduce las probabilidades de requerir cirugía cardiaca.

La lovastatina actúa ralentizando la producción de colesterol en el organismo, evitando de este modo que se acumule en las paredes de las arterias y llegue a bloquear el flujo de sangre que llega al corazón, al cerebro u a otros órganos del cuerpo.

Es importante saber que en el caso de la lovastatina, al igual que ocurre con otros medicamentos, no debe ingerirse alcohol, ya que potencia los efectos indeseables de este fármaco. La lovastatina se administra por vía oral, y se presenta en forma de tabletas normales y tabletas de acción prolongada.

Dosis de lovastatina

La lovastatina, por lo general, se administra en dosis única por la noche, aunque también puede dividirse en dos tomas.

En el caso de hipercolesterolemia primaria se iniciará el tratamiento con una dosis inicial de 20 mg. al día (que serán 10 mg. diarios si se trata de hipercolesterolemia leve o moderada). La dosis se irá ajustando hasta obtener los resultados deseables, así como también deberá reducirse si los niveles descienden. Dichos ajustes deberán hacerse en intervalos no inferiores a 4 semanas, sin llegar a superar el máximo de 80 mg. al día.

En la hipercolesterolemia asociada a cardiopatía coronaria se administrarán dosis de 20 a 80 mg. al día. El tratamiento puede llevarse a cabo en combinación con otros medicamentos, como ciclosporina, gemfibrozilo o danazol, en cuyo caso, la dosis de lovastatina no excederá de los 20 mg. al dia; o bien con amiodarona o verapamilo, siendo entonces la dosis de un máximo de 40 mg. al día.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la lovastatina

Los efectos secundarios más habituales de la lovastatina, a partir de estudios controlados, incluyen la diarrea, flatulencias, estreñimiento, náuseas, dispepsia, mareo, visión borrosa, mialgias, cefaleas, calambres musculares, rash cutáneo y dolor abdominal. En menor medida pueden presentarse otros efectos como el prurito, cansancio, sequedad bucal, insomnio o trastornos del sueño.

El tratamiento con lovastatina ha reflejado con cierta frecuencia una elevación ligera y transitoria de los niveles de creatinfosfoquinasa, aunque carente de significancia clínica. Mucho más ocasionalmente se ha observado la presencia de miopatía, por lo que deberá observarse si la elevación de creatinfosfoquinasa es muy marcada o se presentan otros síntomas como mialgias difusas, debilidad muscular o dolor muscular en la palpitación.

La lovastatina está contraindicada en todos aquellos pacientes que muestren hipersensibilidad a este medicamento o a cualquiera de sus componentes, así como en aquellas personas con enfermedad hepática activa o que presenten elevaciones persistentes de las transaminasas séricas. Por lo que respecta a la insuficiencia renal, se deberá proceder con precaución antes de iniciar el tratamiento y valorar si los beneficios del mismo son superiores a los posibles riesgos.

La lovastatina en el embarazo y la lactancia

La lovastatina está contraindicada en el embarazo. En cuanto a la lactancia, se sabe que la lovastatina y sus metabolitos se excretan en la leche materna, por lo que tampoco debe utilizarse este medicamento en periodo de lactancia. En todo caso se podrá valorar si el tratamiento es muy necesario y considerar la posibilidad de interrumpir la lactancia.

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