El lorazepam es un ansiolítico que produce un aumento en la actividad del ácido gamma aminobutírico (GABA), facilitando su unión con el receptor GABAérgico. El ácido GABA es un neurotransmisor inhibitorio ubicado en el cerebelo y, en menor medida, en el tálamo y el hipocampo.

El lorazepam es un fármaco hipnótico, sedante, anticonvulsionante, amnésico y relajante muscular. Se emplea en tratamientos a corto plazo de estados de ansiedad, se deban estos o no a trastornos funcionales u orgánicos. También es eficaz en los trastornos del sueño, insomnio, enfermedades psicosomáticas, hiperemotividad o neurosis. El lorazepam está indicado en los casos de trastornos severos que limitan la vida cotidiana del paciente o somete al mismo a un estado de estrés importante.

Dosis de lorazepam

La dosis adecuada de lorazepam deberá ser establecida por el especialista de forma individualizada, atendiendo a la gravedad del problema, así como a la respuesta del paciente. Dicho esto, la dosis definida se establece en 2.5 mg. al día que puede dividirse en 2 a 4 tomas, con una dosis superior a la hora de acostarse. La dosis se podrá ajustar al alza si así lo requiere la respuesta del paciente, aunque dicho incremento deberá hacerse de modo gradual, empezando por la dosis nocturna, a fin de evitar los posibles efectos indeseables.

El tratamiento no debe ir más allá de las 4 semanas, al igual que sucede con cualquier benzodiacepina, ya que el lorazepam es un medicamento susceptible de crear tolerancia y dependencia física. El síndrome de abstinencia puede provocar estados de ansiedad, disforia, distorsión sensorial y, en casos aislados, psicosis y convulsiones.

Para aquellos casos en que se produzca una sobredosis de lorazepam, se emplea como antídoto el flumazenilo.

Efectos secundarios y contraindicaciones del lorazepam

Los efectos secundarios más comunes asociados al lorazepam son la somnolencia y la fatiga. Ocasionalmente pueden aparecer otros síntomas como la reducción del estado de alerta, visión borrosa o ansiedad como efecto de rebote. Más raramente puede presentarse agitación o erecciones involuntarias. Excepcionalmente se pueden dar casos de trombocitopenia, hiperbilirrubinemia, hiponatremia, elevación de globulina o de enzimas transaminasas.

El lorazepam está contraindicado en aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad al medicamento, así como en los casos de miastenia gravis, apnea del sueño, insuficiencia respiratoria severa o insuficiencia hepática severa. También está contraindicado el tratamiento simultáneo de lorazepam y barbitúricos, opiáceos o neurolépticos.

Se deberá actuar con precaución, ajustando las dosis, en aquellos pacientes que presenten insuficiencia hepática o insuficiencia renal leve o moderada.

Lorazepam en el embarazo y la lactancia

El lorazepam no debe administrarse durante el embarazo, máxime cuando el tratamiento no representa una urgencia inaplazable. Su administración durante el primer trimestre de embarazo puede provocar malformaciones en el feto, mientras que su ingesta en la fase tardía puede ocasionar efectos en el neonato, como hipotermia, hipotonía o depresión respiratoria moderada.

Se sabe que las benzodiacepinas, y por ende el lorazepam, se excreta por la leche materna, de ahí que su utilización esté contraindicada a menos que los beneficios sean claramente superiores a los posibles riesgos que entraña para el lactante. En todo caso también puede plantearse una interrupción del periodo de lactancia.

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