La loperamida es un medicamento que se emplea en el control de procesos diarreicos causados por virus, bacterias o parásitos, al igual que en los procesos diarreicos crónicos asociados a enfermedad inflamatoria intestinal, como puede ser la enfermedad de Crohn. La loperamida es un opioide antidiarreico cuyo principio activo promueve una disminución de la motilidad del intestino.

La presentación de la loperamida viene en forma de cápsulas, tabletas y solución líquida que se administra por vía oral. Está disponible con prescripción médica y también puede adquirirse mediante venta libre. La loperamida suele tomarse después de cada deposición líquida, o bien en una o más dosis diarias en el tratamiento de la diarrea crónica.

Dosis de loperamida

Cuando se trata de diarrea aguda, en adultos y adolescentes, se iniciará el tratamiento con la administración de 4 mg. después de la primera deposición, para continuar después con 2 mg. tras cada evacuación.

En el caso de la diarrea crónica también se iniciará el tratamiento con una toma de 4 mg. tras la primera evacuación, a la que seguirán dosis de 2 mg. tras cada evacuación. Las dosis de mantenimiento serán de 4 mg. a 8 mg. según sea la necesidad del paciente, y sin exceder la dosis máxima establecida en 16 mg. al día.

Por lo que respecta a los niños no se recomiendan tratamientos prolongados con loperamida, sino de forma ocasional para atajar procesos diarreicos cuando se presenten. En general, la dosis será de 2 mg. 2 veces al día para niños de 6 a 8 años, y de 2 mg. 3 veces al día para niños de 8 a 12 años.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la loperamida

Los efectos secundarios más habituales de la loperamida están relacionados con el aparato digestivo. Entre ellos se puede señalar el estreñimiento, las náuseas, el vómito, la sequedad en la boca, distensión abdominal, somnolencia, astenia, mareos o erupciones exantemáticas. En la población infantil se ha observado, en un porcentaje reducido y a dosis elevadas, depresión del sistema nervioso central, con somnolencia, ataxia, miosis y depresión respiratoria.

La loperamida está contraindicada para aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a este fármaco. Tampoco debe administrarse loperamida en personas que padezcan disentería aguda, colitis pseudomembranosa o diarrea cuya causa se deba a microorganismos entéricos, ya que la loperamida puede impedir que sean expulsadas las toxinas.

En el caso de la colitis ulcerosa, debido a la reducción de la motilidad intestinal y, por tanto, a la prolongación del tiempo del tránsito, puede producirse megacolon tóxico. Los pacientes afectados con este síndrome deberán someterse a estricta vigilancia, observando si aparecen algunos síntomas, como puede ser la distensión abdominal.

En caso de sobredosis con loperamida puede presentarse depresión respiratoria al cabo de unas 12 a 24 horas. El antídoto para tratar la sobredosis es la naloxona, cuyo tratamiento puede ser repetido y debe monitorizarse cada 48 horas.

Loperamida en el embarazo y la lactancia

Aunque los estudios efectuados en animales de laboratorio con dosis muy superiores a las que se administran a los humanos no evidenciaron daños fetales, lo cierto es que no existen estudios adecuados ni controlados en mujeres embarazadas, por lo que la recomendación se dirige a no administrar este medicamento a menos que sea estrictamente necesario.

En cuanto a lactancia tampoco existe suficiente información, aunque sí se sabe que se excreta en pequeñas cantidades en la leche materna, por lo que también se desaconseja la utilización de la loperamida.

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