La levofloxacina está considerada una quinolona de tercera generación. Se emplea en diversas infecciones de tipo bacteriano, tales como la sinusitis bacteriana aguda, la neumonía adquirida en comunidad, prostatitis bacteriana crónica, infecciones complicadas del tracto urinario o infecciones de la piel y de los tejidos blandos, entre otras. La levofloxacina puede administrarse sola o bien acompañada de alimentos.

Dosis de levofloxacino

Las dosis de levofloxacino deberán administrarse de modo individualizado dependiendo de la infección, de la gravedad de la misma y del estado de salud del paciente. Así pues, en aquellos pacientes con insuficiencia renal la dosis deberá reducirse en función de su depuración de creatinina. También deberá administrarse con suma precaución en todos aquellos pacientes con antecedentes de crisis convulsivas, cuando existan lesiones previas del sistema nervioso central o con miastenia gravis.

Levofloxacino se presenta en forma oral o para administración intravenosa. Tanto en su forma oral como parenteral, debido a su bioequivalencia, pueden emplearse las mismas dosis.

Algunos ejemplos de la posología pautada en infecciones susceptibles de ser tratadas con levofloxacino:

  • Sinusitis aguda: 500 mg. una vez al día durante 10 o 14 días.
  • Exacerbación aguda de la bronquitis crónica: 250 mg. a 500 mg. una vez al día durante 7 a 10 días.
  • Neumonía adquirida en comunidad: 500 mg. 1 o 2 veces diarias durante 7 a 14 días.
  • Infecciones complicadas del tracto urinario: 250 mg. diarios durante 7 a 10 días.
  • Prostatitis bacteriana crónica: 500 mg. al día durante 28 días.
  • Infecciones de piel y tejidos blandos: 250 mg. una vez al día durante 7 a 14 días.

Ciprofloxacino durante el embarazo y la lactancia

Aunque los estudios en humanos aún no son concluyentes, se ha observado que el riesgo de que se produzcan lesiones en los cartílagos de los huesos en crecimiento es real, por lo que no se recomienda el empleo de ciprofloxacino durante el embarazo.

Por lo que respecta a la lactancia se sabe que el levofloxacino se excreta en la leche materna, por lo que en caso de encontrarse en esta situación deberá valorarse la conveniencia del tratamiento para la madre y, si es necesario, suspender la lactancia.

Efectos secundarios y contraindicaciones del levofloxacino

En primer lugar hay que señalar que en general el levofloxacino suele tolerarse bien, aunque los efectos secundarios, como sucede con todos los medicamentos, pueden presentarse ocasionalmente. Los efectos más frecuentes son la náusea y la diarrea. Con menos frecuencia pueden presentarse mareos, cefaleas, pérdida de apetito, debilidad, estreñimiento o insomnio.

Dentro de los efectos secundarios que se presentan raramente está la disminución de la presión arterial, aceleración del ritmo cardiaco, problemas respiratorios, convulsiones, problemas sanguíneos, dolores musculares y articulares y erupciones graves en la piel. Y entre las reacciones adversas que muy rara vez se producen, podemos destacar la falta de glóbulos blancos, trastornos en el oído, gusto y olfato, hormigueo, alucinaciones, insuficiencia renal, hepatitis, bajo nivel de azúcar, rotura de tendones, sensibilidad a la luz, inflamación en lengua, labios y ojos, hinchazón en los pulmones y reacciones alérgicas graves que pueden desembocar en shock.

El levofloxacino está contraindicado en aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad al levofloxacino o a otras fluoroquinolonas. Tampoco se deberá administrar en personas con epilepsia o con antecedentes de trastornos con los tendones asociados a las fluoroquinolonas. El levofloxacino solo está indicado para personas adultas, por lo que no debe administrarse a niños ni a adolescentes en periodo de crecimiento ya que existe riesgo de lesiones en el cartílago de los huesos.

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