La metoclopramida es un medicamento que inicialmente se desarrolló para tratar las náuseas propias del embarazo. En la actualidad se utiliza en el tratamiento de las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia, procesos postoperatorios o los inducidos por medicamentos, en la gastroparesia diabética, para el reflujo gastroesofágico, la hernia hiatal o en los procesos diagnósticos para acelerar el paso intestinal de los contrastes.

La metoclopramida actúa a dos niveles; sobre el tracto intestinal, incrementando los movimientos del estómago y los intestinos, y a nivel cerebral, bloqueando la respuesta ante los estímulos que provocan el vómito.

Dosis de metoclopramida

Para prevenir las náuseas y vómitos debidos a una operación quirúrgica se administrará por vía intramuscular o intravenosa 10 mg. al finalizar la operación. La dosis se repetirá cada 4 a 6 horas. Igualmente puede administrarse una única dosis de 20 mg. En el caso de los niños la dosis será de 0.1 a 0.2 mg. por kg. por vía intravenosa que se podrá repetir cada 6 a 8 horas.

Para la prevención de náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia se procederá a infusión intravenosa de 1 a 2 mg. por kg. media hora antes de la quimioterapia. Posteriormente se puede repetir la dosis 2 veces con un intervalo de 2 horas. Si persistieran los vómitos se repetiría 3 veces más con intervalos de 3 horas. La dosis de mantenimiento será de 1 mg. por kg. 3 veces a intervalos de 3 horas. En el caso de los niños la dosis será de 1 a 2 mg. por kg. cada 2 a 4 horas.

Por lo que respecta al tratamiento de la gastroparesia diabética la dosis puede ser administrada por vía oral o parenteral. Esta será de 10 mg. 4 veces al día 30 minutos antes de las comidas.

En cuanto a la intubación intestinal o las radiografías gastrointestinales se administrará vía intravenosa una dosis única de 10 mg. Para los niños de 6 a 14 años también dosis única de 2.5 a 5 mg. Y en niños menores de 6 años dosis única de 0.1 mg. por kg. de peso.

En el tratamiento del reflujo gastroesofágico se administrarán de 10 a 15 mg. de metoclopramida por vía oral 4 veces al día 30 minutos antes de las comidas. Para las personas de la tercera edad puede ser suficiente la mitad de la dosis. Y para los niños la dosis será de 0.4 a 0.8 mg. por kg. al día divididos en 4 tomas.

La metoclopramida también se utiliza para tratar casos de hipo persistente. La dosis puede administrarse por vía oral o parenteral, siendo de 10 mg. y repitiendo cada 6 horas si fuera necesario.

Efectos secundarios de la metoclopramida

Los efectos secundarios de la metoclopramida están muy relacionados con la dosis administrada y con la duración del tratamiento.

Los efectos sobre el sistema nervioso central incluyen fatiga, insomnio, dolor de cabeza, confusión o mareos.

Las reacciones extrapiramidales abarcan el movimiento involuntario de las piernas, tortícolis, gesticulación, crisis oculogíricas, protrusión rítmica de la lengua y otros síntomas que suelen contrarrestarse con difenhidramina.

Los síntomas motores incluyen la ansiedad, agitación, insomnio y otros que pueden desaparecer ajustando la dosis o bien de forma espontánea.

Las reacciones endocrinas abarcan la galactorrea, amenorrea, ginecomastia, impotencia secundaria a hiperprolactinemia o retención de líquidos secundaria a la elevación de aldosterona.

Entre los efectos cardiovasculares están la hipotensión, hipertensión supraventricular, taquicardia o bradicardia. Náuseas y diarrea conforman las reacciones gastrointestinales, mientras que las renales incluyen la incontinencia o una mayor frecuencia urinaria.

Otros efectos secundarios que han podido observarse son la metahemoglobinemia, especialmente con dosis elevadas en neonatos. También los trastornos visuales, eritema transitorio de la cara y parte superior del cuerpo, porfiria y, en algún caso, se han observado reacciones alérgicas, como el angioedema.

Contraindicaciones de la metoclopramida

La metoclopramida está contraindicada en los casos donde haya hemorragia gastrointestinal, obstrucción mecánica o perforación. Tampoco debe emplearse en aquellos pacientes con feocromocitoma. Y por supuesto, en todas aquellas personas que presenten hipersensibilidad al medicamento. Los pacientes epilépticos también deben evitar este medicamento.

La metoclopramida en el embarazo y la lactancia

No es de los fármacos que entrañan más peligro en caso de embarazo, sin embargo debe evitarse a no ser que sea estrictamente necesario. En cuanto a lactancia se sabe que la metoclopramida se excreta en la leche materna, por lo que deberán tomarse las oportunas precauciones si es necesaria su administración.

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