La menta se adapta a una gran diversidad de climas, aunque prefiere suelos algo húmedos. Puede estar al sol, sin embargo es en la semi sombra donde se desarrollará en las mejores condiciones. La menta pertenece a la familia de las labiadas, llegando a alcanzar los 80 cm. de longitud. Posee hojas ovaladas, pecioladas y dentadas. Sus tallos crecen rectos y poseen vellosidad. Se trata de una planta perenne, por lo que se puede hacer uso de la menta en su hábitat durante todo el año. Florece en el verano y sus flores son de color violeta, agrupadas en espiguillas. Sus hojas pueden utilizarse tanto frescas como secas. La menta es originaria de Asia central y del área mediterránea. Existen muchas variedades de menta y su aroma es fuerte, algo picante, dulzón y refrescante.

En ocasiones se habla indistintamente de menta o hierbabuena, aunque en realidad no es lo mismo. La hierbabuena también es menta, pero se trata de un híbrido, cruce de dos tipos distintos de menta; la menta negra y la menta blanca.

Propiedades medicinales de la menta

La menta posee distintas propiedades medicinales, unas más efectivas que otras. La utilización más habitual tiene que ver con los trastornos digestivos, en los que se incluyen las náuseas y los vómitos, la acidez, el síndrome del intestino irritable, la diarrea, dolores del tracto gastrointestinal superior y de los conductos biliares o malestar estomacal. También se emplea en los refriados comunes para aliviar la congestión nasal, la tos, la inflamación de la boca o la garganta o las infecciones respiratorias, ya que posee propiedades bactericidas. En ocasiones puede utilizarse como aperitivo, para abrir el apetito. También puede ser eficaz para ciertas irritaciones cutáneas y para calmar los trastornos de la menstruación. El aceite de menta piperita suele utilizarse para las cefaleas, el dolor de muelas, dolores musculares y articulares y dolores relacionados con los nervios.

Interacciones de la menta con los medicamentos

Aunque el uso de la menta es seguro en casi todos los casos, cuando se está tomando medicación conviene tener en cuenta ciertos criterios. Por ejemplo, en el caso de la ciclosporina, la menta actúa ralentizando la descomposición del medicamento, y por tanto aumentar los posibles efectos secundarios del mismo. Otro tanto sucede con los medicamentos modificados y descompuestos por el hígado, ya que el aceite de menta ralentiza su función. Entre estos medicamentos se incluyen amitriptilina, haloperidol, pantoprazol, diazepam, dicloflenac, ibuprofeno, meloxicam, ketoconazol, itraconazol y otros, por lo que conviene consultar con el médico con el propósito de evitar la posible interacción de la menta con alguno de estos medicamentos.

Usos culinarios de la menta

La menta se emplea en múltiples recetas; bien como aderezo en legumbres u otros vegetales, tales como pepinos, tomates o berenjenas. También puede formar parte de vinagretas sopas y aderezar carnes, pescados, patatas o formar parte de diferentes salsas. La menta es un elemento muy habitual en la cocina china, iraní, hindú o vietnamita, entre otras. En los postres es un aditivo muy apreciado en chocolates, frutas o helados. La menta es muy utilizada en algunas culturas, como la árabe, en forma de té. Igualmente se utiliza en la elaboración de productos como pasteles, caramelos o bebidas. También se emplea a menudo en la composición de diversos medicamentos, chicles, pastas dentífricas o formando parte de algunas bebidas alcohólicas.

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