La heparina actúa reduciendo la capacidad de coagulación de la sangre y se circunscribe en los medicamentos llamados diluyentes de la sangre. Se aplica en pacientes que se están sometiendo a tratamientos médicos que podrían generar coágulos o en ciertas enfermedades que podrían predisponer a su formación. También se aplica para que los coágulos ya formados no aumenten. En ocasiones se puede aplicar a evitar abortos espontáneos, ya sea como único medicamento o en combinación con la aspirina.

La denominación heparina viene de su descubrimiento en el hígado; sin embargo hoy se obtiene como producto de la mucosa del intestino de los puercos y del pulmón del ganado bovino.

Dosis y uso de la heparina

La heparina se inyecta por vía intravenosa mediante una solución que la contiene. También puede suministrarse a través de un catéter en una solución más diluida, de manera subcutánea, lo que generalmente implica una infusión de la heparina continua y lentamente.

En otros casos se puede suministrar en las dosis indicadas que pueden ser de una a seis veces por día. La heparina viene en distintas concentraciones según la solución que la contenga. Esto remite a un cuidado especial respecto de la dosis exacta que haya indicado el médico, según la concentración en la que esté envasado el medicamento.

Indicaciones de la heparina

Al momento de la consulta se debe informar al médico si se es alérgico a la heparina o a otro medicamento cualquiera sea, tanto que se haya consumido o que se esté tomando en ese momento. También se debe detallar al doctor sobre si se está tomando actualmente cualquier medicamento o suplementos dietarios y nutricionales, vitaminas y productos con hierbas.

En cuanto a problemas de salud, en general se debe informar todo lo que se recuerde, en especial sobre: sangrado y hemorragias, coágulos o hematomas, baja cantidad de plaquetas, anestesias, punciones espinales, cirugías (pasadas o sobrevinientes, incluso bucales), tumores, presión arterial o enfermedades hepáticas, entre otros.

Otras situaciones en las que se debe considerar el aviso al profesional médico o farmacéutico son la menstruación, el embarazo y la lactancia materna, en cualquier estado de evolución, ya que se deben evaluar los beneficios y los riesgos que implica su consumo.

Respecto de otros hábitos, es importante informar sobre el tabaquismo porque fumar puede hacer disminuir la eficacia a la heparina.

Efectos secundarios de la heparina

La heparina puede provocar caída del cabello o hematomas en los lugares donde se aplican las inyecciones o los catéteres intravenosos.

Otros efectos secundarios son reportados como graves, entre ellos se destacan:

  • sangrado en las heces y la orina
  • hematomas no habituales
  • náuseas y vómitos, a veces estos con restos de sangre
  • exceso de fatiga no habitual
  • dolores y presión pectoral
  • cefalea, sensación de vértigo y pérdida del equilibrio
  • fiebre y escalofríos
  • entumecimiento de una extremidad o la cara
  • dificultades para expresarse o escuchar
  • sarpullidos y erupciones en la piel
  • debilitamiento de los huesos en tratamientos largos
  • dificultades para respirar y tragar alimentos
Estos efectos son a mero título enunciativo, por lo que pueden aparece otros. En cualquier caso se debe consultar el médico; lo mismo con cualquier duda que surja de este artículo, el que solo es a título ilustrativo y de carácter general, por lo que no puede incluir toda la información posible, la que deben ser consultada al profesional médico o farmacéutico.