El concepto educación proviene del latín educare –formar, instruir– o educere, que significa guiar o conducir. Se trata de un proceso de gran complejidad para socializar a los individuos de tal forma que den continuidad a todos los aspectos que conforman una sociedad.

La educación debe perseguir en primer lugar el desarrollo y la realización integra del ser humano, proporcionándole el legado cultural que le es propio, así como la posibilidad de desarrollar sus capacidades para participar e incrementar dicho legado.

Tipos de educación

A la hora de clasificar la educación hay que hablar de tres tipos que se distinguen y, al mismo tiempo, se complementan. La educación formal, la educación no formal y la educación informal.

La educación formal es aquella que se lleva a cabo en centros específicos destinados a la educación y la formación. Posee un carácter claramente estructurado y al final del proceso se obtiene algún título o certificación conforme a las leyes educativas.

La educación no formal también posee un sistema estructurado, aunque incluye actividades no estructuradas. No se lleva a cabo en centros de educación institucionalizados, no se rige por reglas pedagógicas ni, por lo general, lleva aparejada la obtención de títulos.

La educación informal incluye aquellos procesos de aprendizaje propios de las actividades diarias y que se llevan a cabo fuera del marco de la educación formal, como las relaciones familiares, los amigos u otros aspectos del entorno en el que se mueve el individuo. No es intencional; esto es, carece de objetivos didácticos y de método, basándose sobre todo en la relación del individuo con el ambiente.

Educación y sociedad

Educación y sociedad son indisociables. La educación es, sin ningún género de duda, la forma en la que el individuo se integra en la sociedad y comparte sus valores y características propias de la misma. Otra cuestión es que la educación cumpla con las expectativas que se le presuponen. En este sentido también cabría apuntar que no todo el mundo comparte las mismas expectativas.

Nuestra sociedad es como es, en buena parte, por la educación que hemos recibido y que, en definitiva, volcamos después en la misma. En cualquier caso no existe una alternativa mejor a la educación para conformar los principios que rigen una sociedad, aunque si podríamos plantearnos alternativas a la propia educación con el propósito de lograr una sociedad cada vez mejor, más tolerante y más justa.

Educación y libertad

La educación debe ser la herramienta –o una de ellas– mediante la cual, el ser humano es capaz de concebir, anhelar y buscar la libertad. A través del aprendizaje, ya no solo del medio que nos rodea, sino también de uno mismo, es como se llega a la independencia ideológica y a la capacidad de pensar y decidir. En este sentido es importante una educación en la que se incluyan valores como la tolerancia, la autoestima y el conocimiento orientado a la libertad.

Ser libre está estrechamente relacionado con el conocimiento del entorno, el autoconocimiento e, incluso, con las limitaciones de la propia libertad. Porque como sucede con tantas cosas en la vida, es difícil hablar en términos absolutos, de ahí que pretender la libertad absoluta tal vez sea una utopía inalcanzable. Sin embargo, no por ello debemos renunciar a buscarla, ya que nuestra esencia, muy probablemente, sea la búsqueda.

Educación y paz

Tal vez sea un tanto ingenuo pensar que, a mayor educación, mayores serán también las posibilidades de que el ser humano pueda vivir en paz con sus semejantes. Sin embargo, así es como debería ser. La educación consiste, entre otras cosas, en fomentar una serie de valores, entre los que se encuentra la paz. Por desgracia, la historia nos ilustra de cómo naciones con un importante bagaje cultural, han terminado involucradas en sangrientas guerras con miles o incluso millones de muertos. ¿Qué falla entonces? Probablemente sea la propia educación, que es fruto de la sociedad en que vivimos. La sociedad determina la educación, cuando la ecuación correcta debería ser justo a la inversa; que la educación determinara la sociedad en la que queremos vivir.