La cimetidina es un medicamento antiulceroso que se usa principalmente para tratar úlceras estomacales y de duodeno, la enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD), la acidez estomacal (pirosis), en general cuando el estómago produce exceso de ácido y las lesiones en el esófago.

Su acción consiste en bloquear o reducir el contacto de la sustancia histamina con los receptores de las células del estómago, efecto que produce la reducción del ácido generado por aquel..

Eventualmente se la puede utilizar para las urticarias y el prurito (picazón), las verrugas víricas (lesiones en la piel producidas en general por infecciones) y para prevenir la neumonía de aspiración del contenido ácido del estómago durante la anestesia, situaciones que en todos los casos requieren de indicación médica.

Dosis de cimetidina

La cimetidina viene en envases de solución líquida para ingerir por vía oral o en tabletas. La ingestión se recomienda en general en una dosis de una vez por día al momento de irse a dormir por la noche, o en su caso según la patología, de 2 a 4 veces por día junto con las comidas y al acostarse. Si se toma por propia cuenta, corresponde en general una dosis de una o dos veces por día, acompañada de un vaso de agua.

De preferirse su uso para prevenir los síntomas de acidez, se recomienda tomarla media hora antes de comidas o bebidas que puedan producir esos síntomas.

Si los síntomas de acidez o de sensación de estómago agrio continúan durante por lo menos 14 días de tratamiento, se recomienda dejar de tomar cimetidina y acudir a la consulta médica.

Si se toma cimetidina sin prescripción médica, es importante seguir las indicaciones del prospecto del medicamento, sobre todo respecto del uso que debe aplicarse y en su caso, seguir las dosis y frecuencia de toma indicadas.

Precauciones y contraindicaciones de la cimetidina

Se debe informar al médico si se padece alergia a la cimetidina o a cualquier otro medicamento; también se debe avisar si se están tomando otros medicamentos, incluso otros productos farmacéuticos o nutricionales cuyo contenido sea de hierbas, como vitaminas y suplementos y complementos nutricionales.

También se debe informar al doctor si se padecen o se han padecido enfermedades, en especial enfermedades del hígado o el riñón o si se contagió del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o si se padeció o se padece el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Otro dato importante para reportar es el estado de embarazo en cualquier momento que se detecte o si está dando el pecho al bebé.

Para tomarlo después de los 65 años se debe consultar al médico, atento a los riesgos que podría generar la cimetidina; en todo caso existen otros medicamentos que podrían aplicarse sin riesgo para pacientes de ese rango etario.

Se debe tener en cuenta que el tabaco disminuye la acción del medicamento y que por el contrario, durante su consumo, el fármaco aumenta el efecto de las bebidas alcohólicas.

Efectos secundarios de la cimetidina

Los efectos secundarios de la cimetidina, en cualquier caso, no deberían sostenerse en el tiempo o volverse graves. Si esto pasara, se debe consultar al médico.

Entre los más importantes se destacan:

  • Somnolencia e hipersomnia
  • mareos
  • dolor de cabeza
  • erupciones de la piel
  • dolores musculares (mialgia)
  • diarrea
  • aumento del tamaño de las glándulas mamarias
  • cansancio y dificultades actividades que requieran concentración (conducir por ejemplo)
Otros efectos son raros pero pueden ser graves por lo que de aparecer durante la toma de la cimetidina, se debe hacer la consulta médica inmediatamente.

Entre estos efectos los más destacables son:

  • estado de confusión y alucinaciones
  • estado repentino exaltación
  • depresión sin causa
  • alteración nerviosa repentina
El presente artículo es de carácter general y a mero título informativo. En caso de dudas se debe consultar al personal médico y farmacéutico de confianza.