La indometacina es un fármaco indicado para el tratamiento de la osteoartritis moderada o severa, para la artritis reumatoidea moderada o severa y las fases agudas de la enfermedad, para la espondilitis anquilosante moderada o severa, la artritis gotosa aguda, la artropatía degenerativa de la cadera, el dolor lumbar y sacro y el dolor agudo del hombro por bursitis subacromial o tendinitis del supraespinoso. La indometacina también se puede utilizar en el control de la inflamación, el dolor y la hinchazón asociados a las operaciones ortopédicas o bien cuando se trata de maniobras de reducción e inmovilizaciones.

Dosis de indometacina

Las dosis adecuadas de indometacina deberán ser administradas de forma individualizada, dependiendo de la afección que deba tratarse así como de la gravedad de la misma. Las dosis recomendadas habitualmente son las siguientes:

  • Cápsulas y comprimidos en dosis de 50 mg. a 200 mg. cada 24 horas.
  • Cápsulas retard en dosis de 75 mg. cada 12 o 24 horas.
  • Para las enfermedades crónicas se iniciará el tratamiento con dosis de 75 mg. cada 8 o 12 horas. Posteriormente, y a intervalos semanales, se irá incrementando la dosis hasta lograr el efecto deseado. No se deberá superar la dosis máxima, que está establecida en 200 mg. al día.
  • La indometacina por vía rectal (supositorios) se administrará antes de acostarse, en dosis de 100 mg. al día.
La indometacina no está recomendada para niños menores de 14 años. Cuando se trate de personas ancianas, las dosis deberán reducirse a la mitad de lo indicado en el caso de los adultos, y el tratamiento no debería exceder la semana de duración.

Para evitar efectos secundarios como la irritación gástrica es recomendable administrar la indometacina junto con los alimentos o bien acompañada de leche o antiácidos.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la indometacina

La indometacina es un medicamento que presenta efectos secundarios con una relativa frecuencia. Entre los más habituales destacan los dolores de cabeza, las alteraciones digestivas como las náuseas, vómitos o diarrea, así como los dolores abdominales. En mucha menor medida pueden presentarse otros efectos como la somnolencia, debilidad o malestar general, úlceras, perforación y hemorragia esofágica, gástrica, duodenal o intestinal, hipertensión, hipotensión, arritmia, retención de líquidos o edema, entre otros.

La indometacina está contraindicada en pacientes que presenten hipersensibilidad o alergia a este medicamento, así como para todas aquellas personas que padezcan trastornos gastrointestinales como la colitis ulcerosa o úlcera gastrointestinal. Igualmente está desaconsejada para los pacientes con alteraciones de la coagulación o hemorragias, al igual que en pacientes con antecedentes de ataques agudos de asma, urticaria o rinitis, provocados por AINE o ácido acetilsalicílico.

Indometacina en el embarazo y la lactancia

La indometacina no está recomendada durante el embarazo, ya que existe el riesgo de que pueda ocasionar daños al feto. En cuanto a la lactancia se ha constatado que la indometacina se excreta en la leche materna, circunstancia por la que deberá consultarse con el especialista y valorar si la administración de este medicamento supone unos mayores beneficios para la madre que los posibles riesgos que puede entrañar para el feto. Por ello, y salvo que el médico indique lo contrario, la indometacina no está recomendada durante el periodo de lactancia.

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