La gentamicina es un antibiótico de amplio espectro indicado para el tratamiento de infecciones bacterianas del tracto gastrointestinal, los huesos, la sangre, la piel y tejidos blandos, el tracto urinario o genital, así como para la meningitis, septicemia, listeriosis, peritonitis y para tratar las infecciones asociadas a quemaduras graves. La gentamicina también se administra combinada con otros medicamentos, como la betametasona o clotrimazol.

Por lo que respecta a la presentación, la gentamicina se puede encontrar en distintas formas inyectables, como ampollas, viales o jeringas precargadas, también como solución oftálmica o ungüento o bien en forma crema. Las formas inyectables se administran habitualmente por vía intravenosa y por vía intramuscular.

Gentamicina oftálmica: tratamiento para los ojos

La gentamicina oftálmica se emplea en el tratamiento de las infecciones oculares, tales como la conjuntivitis, la queratitis, la blefaritis o la dacriocistitis. La gentamicina oftálmica se presenta en forma de ungüento o como gotas oftálmicas. Las gotas oftálmicas se aplican a los ojos cada 4 a 8 horas, mientras que el ungüento se aplica de 2 a 4 veces al día.

Dosis de Gentamicina

Para establecer las dosis adecuadas en cada tratamiento se deberá obtener con antelación el peso de cada paciente. La duración de dicho tratamiento suele ser de unos 7 días, siempre y cuando no se produzcan complicaciones que puedan dilatar el proceso.

En las infecciones graves, por vía intramuscular, se administrarán dosis de 3 mg. por kg. al día en una sola toma o divididas en 2 o 3 tomas iguales. En el caso de infecciones que pongan en peligro la vida, la dosis podrá aumentarse hasta 5 mg. por kg. al día. Una vez lograda la estabilización se reducirá de nuevo la dosis a los 3 mg.

Para las infecciones urinarias se administrará una dosis de 160 mg. al día en una sola toma (en pacientes de más de 50 kg.) por un periodo de 7 a 10 días.

Para la población infantil con menos de una semana de vida, la dosis será entre 5 y 6 mg. por kg. de peso que se dividirá en dos tomas diarias. En bebés con más de una semana (lactantes) la dosis será de 7.5 mg. por kg. al día dividida en 3 tomas. A los niños de más edad se les adminitrarán dosis de 6 a 7.5 mg. por kg. al día dividida en 3 tomas.

La administración por vía intravenosa se reserva para pacientes con septicemia bacteriana o shock, pudiendo ser también la elección preferente para aquellos pacientes con alteraciones hematológicas, insuficiencia cardiaca congestiva, quemaduras graves o para aquellas personas con escasa masa muscular. Las dosis que se administran por vía intravenosa son las mismas que las utilizadas por vía intramuscular.

Efectos secundarios de la Gentamicina

La gentamicina es un medicamento que presenta un estrecho margen entre la eficacia y la toxicidad, de ahí la necesidad de ser muy precisos con la dosificación. Aún así, los efectos secundarios pueden aparecer, afectando principalmente al oído y al riñón.

Los efectos renales indeseables se dan con más frecuencia en aquellos pacientes con un historial donde hayan habido disfunciones renales o cuando el tratamiento se ha prolongado en el tiempo y las dosis han sido superiores a las indicadas.

En cuanto al oído se han observado reacciones adversas que han afectado las ramas vestibular y auditiva del octavo par craneal. También es este caso coincide con pacientes con afecciones renales y tratamientos prolongados o dosis elevadas. Los síntomas incluyen mareo, vértigo, ataxia o pérdida auditiva que puede llegar a ser irreversible.

Se han observado otros efectos secundarios como las alteraciones visuales, la depresión respiratoria, letargia, alteraciones en la tensión, fiebre, dolor de cabeza, erupciones cutáneas, náuseas, vómitos, reacciones anafilácticas, síndrome orgánico cerebral agudo, dolor articular, fibrosis pulmonar, hepatomegalia transitoria y esplenomegalia.

Gentamicina en el embarazo y la lactancia

No existen estudios debidamente contrastados para evaluar la incidencia negativa de la gentamicina para el feto. No obstante se sabe que atraviesa la placenta. En términos generales no se recomienda la gentamicina en mujeres embarazadas, aunque una vez valorados los beneficios frente a los posibles riesgos, el médico puede considerar oportuna su utilización.

En cuanto a lactancia se ha demostrado que una pequeña cantidad se excreta en la leche materna, aunque no es absorbida en el tracto gastrointestinal del lactante. Con las dosis habituales no parece que haya ningún peligro para el bebé, por lo que se considera un medicamento compatible con la lactancia.

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