El eucalipto es un árbol originario de Australia y Tasmania. Existen más de 300 especies del género Eucalyptus. Debido a su rápido crecimiento, el eucalipto se cultiva en muchos lugares, bien para la obtención de madera, para la fabricación de pulpa de papel o para la obtención de su aceite esencial.

El eucalipto es un árbol perenne que pertenece a la familia de las mirtáceas, pudiendo alcanzar alturas que en algunos casos superan los 60 metros. Sus tallos son rectos y su corteza, que con el tiempo se deshace, tiene una tonalidad gris azulada. Sus hojas son lanceoladas, con el nervio central muy marcado y de un color verde oscuro brillante.

Propiedades medicinales del eucalipto

El eucalipto es de reciente introducción por lo que respecta a la fitoterapia occidental. Los beneficios del eucalipto son múltiples; de hecho se le considera como una de las especies vegetales más efectivas en el tratamiento de las afecciones relacionadas con el aparato respiratorio. Sus propiedades expectorantes permiten la eliminación de mucus, rebajan la inflamación y permiten respirar mejor. El eucalipto está indicado para afecciones como bronquitis, faringitis, tos, asma, gripe, dolor de garganta, fiebre, rinitis o sinusitis.

Sus reconocidas propiedades antimicrobianas y antifúngicas lo convierten en un agente muy eficaz para combatir microorganismos como la cándida, estafilococos, el virus de la rabia o el Mycobacterium tuberculosis.

Otra de las propiedades del eucalipto lo hace indicado para las personas diabéticas, ya que disminuye los niveles de azúcar en la sangre, ayudando a su control e incluso previniendo la aparición de la enfermedad.

Entre sus propiedades también se incluyen las afecciones relacionadas con la piel, siendo eficaz en heridas y cortes, así como en las aftas bucales, el acné, la gingivitis o el herpes.

Sus propiedades antiinflamatorias también lo convierten en un remedio eficaz, en su tratamiento externo, para calmar el dolor provocado por enfermedades reumáticas y musculares, tales como la artritis reumatoide o la artrosis.

Efectos secundarios del eucalipto

Aún sabiendo todos los beneficios que nos puede proporcionar el eucalipto, conviene utilizarlo con precaución y teniendo en cuenta que también puede provocar algunas reacciones adversas. Entre las más comunes están la diarrea, las náuseas y los vómitos. En su aplicación externa, cabe la posibilidad de que se produzcan reacciones alérgicas como la dermatitis. Lo ideal es iniciar cualquier tratamiento con eucalipto a partir de pequeñas dosis y observar si hay alguna reacción.

Cuando se utilice el aceite esencial debe diluirse con agua, alcohol u otro aceite vegetal, ya que su aplicación en estado puro puede ocasionar problemas en la piel.

Cultivo del eucalipto

Las necesidades en el cultivo del eucalipto dependerán de la especie de árbol; por ejemplo, el Eucalyptus brockwayi o el Eucalyptus salmonophloia son especies muy resistentes a la sequía, mientras que el Eucalyptus globulus Labill tiene unos requerimientos mucho mayores de pluviosidad.

El cultivo del eucalipto tiene sus pros y sus contras, pues si bien ha resultado de mucha utilidad en algunas zonas pantanosas de Asia o América del Sur, debido a su capacidad de eliminar la humedad y, por consiguiente, erradicar plagas de mosquitos y controlar enfermedades como el paludismo, este mismo efecto, convierte al eucalipto en una especie muy agresiva en algunos ecosistemas por su capacidad de desecar la tierra.

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