El término maní, procedente del guaraní “manduví”, es el más utilizado en países como Argentina, mientras que cacahuete, originario del azteca “cacahuatl”, se emplea en México o España, entre otros. Actualmente, China y la India son los principales productores de maní, en buena parte como materia prima para producir aceite de cacahuete.

El maní pertenece a la familia leguminosae, conocido científicamente como Arachis hypogaea. Aunque es habitual considerarlo como un fruto seco, en realidad el cacahuete es una leguminosa, aunque por su aporte nutricional, bien puede compararse con la mayoría de los frutos secos.

El maní alcanza una altura entre los 20 y los 60 cm. Una de sus particularidades es que el fruto madura dentro de la tierra. Requiere un suelo fértil y se desarrolla bien en climas tropicales y subtropicales.

Uno de los problemas que presenta la planta del maní es la amenaza que supone el hongo Aspergillus flavus, que produce una sustancia tóxica –aflatoxina– capaz de dañar a las personas y los animales. También, como el resto de los frutos secos, el maní puede provocar en algunas personas reacciones alérgicas.

Historia del maní

El maní parece ser originario de las regiones tropicales de Suramérica, probablemente del Brasil, donde algunas especies aún crecen de un modo silvestre. Su cultivo se remonta a épocas muy antiguas; prueba de ello son los restos arqueológicos donde el maní aparece representado en piezas de alfarería. Más adelante, los conquistadores españoles y portugueses fueron quienes lo introdujeron en Europa y África, donde se difundió con rapidez, sobre todo en este último continente, pasando a ser un alimento básico en muchos países.

Propiedades del maní

La composición del maní tostado por cada 100 gramos es la siguiente:

  • Energía Kcal…………………………….590
  • Agua………………………………………2 g.
  • Proteína…………………………………27 g.
  • Carbohidratos……………………….....17 g.
  • Fibra…………………………………….2.5 g.
  • Calcio…………………………………48 mg.
  • Fósforo………………………………298 mg.
  • Magnesio……………………………176 mg.
  • Potasio………………………………658 mg.
  • Zinc……………………………………3.5 mg.
  • Hierro…………………………………2.2 mg.
  • Tiamina……………………………..0.08 mg.
  • Riboflavina………………………….0.35 mg.
  • Niacina………………………………21.5 mg.
  • Ácido fólico………………………...41.2 mcg.
  • Ácidos grasos poliinsaturados…..13.90 gr.
  • Ácidos grasos monoinsaturados..23.30 gr.
  • Ácidos grasos saturados…………...9.20 gr.
  • Ácido linoleico………………………13.40 gr.
  • Ácido linilénico…………………….….0.40 gr.

Beneficios del maní

Uno de los aspectos más destacables del maní es su alto contenido en antioxidantes, superando frutas y verduras como la zanahoria o la manzana. También muy apreciables son sus niveles de proteína y grasas monoinsaturadas, circunstancia que ayuda a reducir el nivel de colesterol en sangre.

Las cualidades del maní no deben llevarnos a sustituir el consumo de otras frutas o vegetales. Hay que considerar que el aporte de calorías del maní es elevado, por lo que el consumo de maní, cuando se pretende adelgazar, debe ser limitado. En este sentido, y como contrapartida, también hay que apuntar que el maní posee un alto poder saciante, por lo que una cosa compensaría la otra. Por otra parte, el maní suele ir acompañado de sal, siendo este uno de los aspectos menos recomendables para la salud cuando se ingiere en cantidades superiores a las recomendadas.

Entre los beneficios que nos aporta el maní, gracias a la vitamina A, está la salud de las mucosas y de la visión. La vitamina E protege nuestra sistema inmunológico y previene la aparición de tumores. Su contenido en zinc favorece el cabello y aquellos casos en los que hay infertilidad. El magnesio ayuda a la buena salud de huesos y dientes.

Los beneficios antioxidantes del maní se encuentran, sobre todo, en la piel rojiza que recubre el fruto, actuando como un buen protector cardiovascular, así como también favorece la regeneración de los tejidos dañados. Su consumo moderado también parece asociarse a una menor predisposición a padecer cuadros depresivos.

El maní también se recomienda durante el embarazo, ya que favorece a la formación del feto, en casos de estrés, como regulador de la glucosa y la insulina, como desinfectante de las vías respiratorias o para combatir la arteriosclerosis. No se recomienda, como ya se ha mencionado, en dietas de adelgazamiento, para personas con problemas biliares, de páncreas o con dificultades para absorber grasas.