El glifosato es un herbicida, es decir un producto fitosanitario que se utiliza en agricultura para combatir las malezas. Las malezas son cualquier planta que crece junto a los cultivos y que no tienen un fin productivo. Su eliminación en las parcelas sembradas deviene necesaria, ya que si no se lo hiciera saldrían mezcladas con el cultivo al momento de la cosecha, provocando su pérdida.

El glifosato fue descubierto en 1970 en el laboratorio Monsanto, el que lo patentó y comercializó y concentra alrededor del 80 % del mercado de este producto.

Glifosato: un herbicida no selectivo y sistémico

El glifosato entra en la categoría de herbicidas no selectivos, que son los que eliminan todo tipo de planta, en oposición a los selectivos que matan ciertas plantas objetivos, dejando al cultivo de cosecha indemne.

También es sistémico porque al ser aplicado sobre la planta, esta lo absorbe y, transportado por los vasos conductores de nutrientes (floema) a otras partes de aquella, puede afectarlas aún cuando el herbicida no entró en contacto con esas partes.

En el caso del glifosato su absorción es por las hojas pero también se puede inocular en tallos. Elimina las plantas porque su acción consiste en suprimir su capacidad de producir aminoácidos aromáticos, que son esenciales porque forman parte de las proteínas y son precursores de otros compuestos biológicos.

Usos del glifosato y caso de la soja transgénica resistente al glifosato

El glifosato no elimina plantas cuando estas son modificadas genéticamente. Son los llamados cultivos transgénicos, surgidos desde el año 1996. El gen, llamado CP4 EPSPS , fue inoculado a la soja por ingeniería genética y transformó la forma de cultivar este cultivo, muy extendido sobre todo en Estados Unidos, Brasil, Argentina y Paraguay, los cuatro grandes productores mundiales de soja.

La importancia de su aplicación del glifosato "postemergencia" de la planta, es decir después de que nació, hace que su efecto sea eficaz eliminando plantas, salvo los cultivos que lo resisten. Hoy existen o están en desarrollo otros cultivos a los que se les genera resistencia al glifosato, como el algodón, el maíz, la canola, el sorgo, la alfalfa y el trigo, entre otros.

El glifosato en la lucha contra el narcotráfico

Por otra parte el glifosato ha sido utilizado en la lucha contra el narcotráfico ya que se han fumigado con el producto grandes extensiones de cultivos de coca, la planta utilizada para la elaboración de la droga cocaína, en Colombia (Plan Colombia), Perú, Ecuador y Bolivia. Estas acciones han generado controversias, no solo por la eliminación conjunta de cultivos legales y por los efectos en la salud humana, sino por las dudas que genera su eficacia, toda vez que los cultivos de coca pasan a zonas donde no se puede rociar glifosato, como los parques nacionales.

Controversias por los supuestos efectos nocivos del glifosato en la salud humana

Muchos ambientalistas y algunos médicos han promovido acciones de concientización y denuncias judiciales contra la aplicación del glifosato, argumentando que tiene efectos tóxicos sobre la salud de las personas, en base a algunas pruebas que se hicieron, sobre todo una que se hizo sobre embriones humanos.

Estos estudios fueron cuestionados porque no se utilizaron los niveles habituales de aplicación del glifosato, sino que se aumentó la concentración.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. han categorizado al glifosato como un producto de Clase III, es decir de baja toxicidad, donde I es muy tóxico y IV es muy poco tóxico.

En Europa, además de cuestionarse más que en América su toxicidad, la oposición al glifosato viene de la mano del recelo que generan los cultivos transgénicos; de hecho están muy limitados y se prefiere ampliamente los productos de origen orgánico, es decir los que no contienen agregados de ningún tipo de agroquímico.