El arroz pertenece a la familia de las gramíneas y se desarrolla en zonas de clima húmedo y templado. Actualmente tiene el honor de ser el alimento más consumido del mundo.

El origen del arroz, parece ser, hay que situarlo en el Asia tropical, de donde se extendió posteriormente por todo el territorio asiático. Se sabe que en China se lleva cultivando desde hace más de 9.000 años, siendo hoy este país el primer productor mundial con un 30% del total. A Europa llegó hace cerca de 3.000 años y en España, concretamente, fue introducido por los árabes en el periodo de ocupación musulmana.

El arroz es un plato fundamental en la cocina asiática y en la latinoamericana, y algo parecido sucede en Europa, sobre todo en España e Italia.

Variedades o tipos de arroz

De hecho existen miles de variedades de arroz, aunque la mayor parte de ellas derivan de dos especies salvajes; la Oryza sativa y la Oryza glaberrina, asiática y africana respectivamente. No obstante podemos hablar de los tipos más comunes, y también los más consumidos. Una de las distinciones que se hacen con el arroz tiene que ver con su forma; así pues, encontramos arroces de grano largo, medio y corto o redondo.

Entre los arroces más reconocidos y consumidos podríamos destacar el arroz basmati, uno de los más apreciados por su fragancia y la siempre agradecida cualidad de quedar siempre suelto. El arroz integral, de grano corto o largo, se distingue por su mayor aporte de fibra, almidón, vitaminas y minerales. El arroz integral de grano largo es ideal para la preparación de paellas. El arroz blanco tipo bomba, no obstante, es el más utilizado para la preparación de paellas. El arroz de calasparra, el único con denominación de origen en España, es un arroz de gran calidad, cuyos granos no se deshacen. El arroz arborio italiano es el más idóneo a la hora de preparar risottos. El arroz glutinoso es particularmente rico en almidón y tiende a deshacerse y aglutinarse. Es ideal para preparar platos japoneses como el sushi. El arroz salvaje, que de hecho no es arroz, ya que pertenece a un género de plantas herbáceas denominado Zizania, destaca por su aporte en carbohidratos, proteínas, vitamina B, fósforo y potasio. Es de cocción lenta, al igual que el arroz integral.

Valor nutricional del arroz

El arroz es un alimento de fácil digestión y esencial en cualquier tipo de dieta. Es especialmente rico en hidratos de carbono complejos y posee un menor índice glucémico, lo que permite una mejor tolerancia, por ejemplo, en las personas diabéticas. También hay que mencionar que el arroz es de los pocos cereales, junto al maíz, el mijo y el sorgo, que son tolerados por las personas celiacas, debido a su ausencia de gluten.

El arroz aporta pocas calorías, unas 62 calorías por cada 50 gramos de grano (un poco más en el caso del arroz integral), y además es un alimento con muy escaso contenido en grasas. Su aporte proteínico es inferior a otros cereales como el trigo, aunque en contrapartida, sus proteínas son de mayor calidad. El almidón del arroz, dato a tener en cuenta, resulta más digestivo que el de otros alimentos. En cuanto a los minerales, vale pena destacar su aportación en fósforo, hierro y magnesio. Igualmente elevado es su contenido en silicio, lo que supone un estimulante para las células que intervienen en la formación de los huesos y de los tejidos cartilaginosos. Y en lo que respecta a las vitaminas, las del grupo B son las más destacables.

Propiedades y beneficios del arroz

El arroz contiene una importante proporción de hidratos de carbono que nos proporciona una buena dosis de energía. La fibra, que es 10 veces superior en el caso del arroz integral, además de aumentar la sensación de saciedad, propiedad interesante cuando se acomete alguna dieta, mejora la flora intestinal y reduce muchos de los problemas intestinales, así como también previene la aparición del cáncer de colon, de mama o de próstata. El arroz blanco tiene un efecto astringente suave, por lo que se recomienda en caso de diarrea. Por esa misma razón no debe consumirse en exceso en caso de padecer estreñimiento, aunque sí es recomendable, para este caso en concreto, el consumo de arroz integral, ya que aporta mucha fibra.

El consumo habitual de arroz también interviene favorablemente en la prevención de problemas como la hipertensión, el colesterol, gracias a la fibra y los fitoesteroles, la osteoporosis, debido al silicio que se encuentra en la cáscara del arroz, la retención de líquidos, enfermedades renales o la obesidad.

Su riqueza en vitaminas del grupo B incide en un mejor funcionamiento a nivel nervioso y muscular. Su fácil digestión previene problemas como la gastritis o la gastroenteritis.

El arroz debe conservarse en un bote hermético situado en un lugar fresco, seco y al abrigo de la luz. El arroz, de esta forma, puede conservarse hasta un año, mientras que el arroz integral podrá conservarse durante seis meses. Una vez cocido puede guardarse en la nevera en recipientes herméticos por espacio de cuatro o cinco días.