El alprazolam es un medicamento indicado para paliar los estados de ansiedad, como el trastorno de pánico o la neurosis de ansiedad, mostrándose especialmente eficaz cuando se trata de crisis de angustia o agorafobia, entre otros. El alprazolam pertenece al grupo de los medicamentos denominados benzodiacepinas. Posee propiedades tranquilizantes, antidepresivas, sedantes y anticonvulsivas, actuando como atenuante en la excitación anormal del cerebro.

El uso del alprazolam en el embarazo y la lactancia

En general existe el riesgo de malformaciones congénitas cuando se administran benzodiacepinas durante el embarazo. Aunque no hay datos para cuantificar cuál es el riesgo en el caso específico del alprazolam, lo aconsejable, máxime considerando que la administración de benzodiacepinas no obedece generalmente a ninguna urgencia, es no tomar alprazolam. Sobre todo durante el primer trimestre.

Tampoco se debe administrar alprazolam durante el periodo de lactancia, ya que se excreta en la leche materna y puede provocar letargo y pérdida de peso en el bebé.

Dosis y tratamiento con alprazolam

La administración de la dosis adecuada dependerá del paciente, del tipo de trastorno que este padezca, así como de la severidad que se observe en los síntomas. Cuando la severidad así lo aconseje, los incrementos deberán efectuarse con mucha cautela, a fin de evitar efectos secundarios indeseables. La recomendación es utilizar la dosis efectiva menor, en especial cuando se trata de pacientes mayores o debilitados.

En términos generales se administrarán las siguientes dosis atendiendo al tipo de trastorno que se trate:

  • Ansiedad (con y sin depresión): de 0,75 mg. a 1.5 mg. diarios que se administrarán en 2 tomas. El tratamiento se prolongará hasta un máximo de 4 meses.
  • Trastorno de pánico: de 0.5 mg. a 1 mg. que se administrará a la hora de acostarse. También pueden administrarse 3 tomas al día de 0.5 mg. Si es necesario se incrementará las dosis a razón de 1 mg. diario cada 3 o 4 días sobre un máximo de 10 mg. al día. El tratamiento no sobrepasará los 8 meses.
  • Pacientes geriátricos: de 0.5 mg. a 4 mg. que se administrarán en dosis de 0.5 mg. a 0.75 mg. al día, y que se podrán incrementar siempre y cuando sea necesario y el paciente lo tolere.

Contraindicaciones del alprazolam

Por lo que respecta a los niños menores de 18 años no se ha establecido la seguridad ni la eficacia de este fármaco, por lo que no se recomienda su uso. Como sucede con todo medicamento, lo primero que hay que tener en cuenta son las alergias o la hipersensibilidad a las benzodiacepinas.

En cuanto a los pacientes con disfunción renal o hepática se deberá tener una especial precaución. Lo mismo sucede en el caso de padecer glaucoma, ya que un posible efecto adverso del alprazolam es el aumento de la presión intraocular, razón por la cual es más que probable que se aconseje prescindir de este fármaco.

La hierba de San Juan también está contraindicada en el uso simultáneo con el alprazolam. Igualmente hay que tener una especial precaución a la hora de conducir o manejar maquinaria pesada, del mismo modo que resulta totalmente desaconsejable consumir alcohol mientras se esté tomando este medicamento.

Otras afecciones sobre las que es conveniente consultar al médico son la miastenia, la insuficiencia respiratoria grave o la apnea del sueño. También debe informarse al médico sobre cualquier otro fármaco que se esté tomando, ya que pueden producirse interacciones indeseadas.

Efectos secundarios adversos del alprazolam

Los efectos secundarios más habituales observados con el uso del alprazolam son la somnolencia, el mareo y dolor leve de cabeza. No tan comunes pero también posibles son:

  • Visión borrosa.
  • Depresión.
  • Insomnio.
  • Nerviosismo.
  • Sarpullido.
  • Temblores.
  • Cambios en el peso.
  • Alteraciones en la memoria.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Problemas de coordinación o equilibrio.
  • Coloración amarillenta en la piel o en los ojos.
Estos efectos adversos suelen observarse en los inicios de la terapia, desapareciendo en la mayoría de los casos cuando se disminuye la dosis o bien cuando se administra de forma discontinua.

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