La dipirona es un antiinflamatorio no esteroide con propiedades analgésicas y antipiréticas. Está indicado para las cefaleas, neuralgias, dolores reumáticos o dolores asociados a los periodos postoperatorios. También suele emplearse como antipirético en aquellos casos donde el ácido acetilsalicílico está contraindicado. Su mecanismo de acción es parecido al de otros AINE,s.

La dipirona se adquiría libremente hasta la década de los 70 del pasado siglo, momento en que se alertó del riesgo que entrañaba el uso de este medicamento, sobre todo debido a la posibilidad de contraer agranulocitosis, una grave enfermedad que puede llegar a ser mortal. Desde entonces existe controversia sobre la utilidad de la dipirona. De hecho, en algunos países, como Estados Unidos, Suecia o Alemania, está prohibido por las autoridades médicas, mientras que en otros países, el empleo de dipirona se encuentra restringido.

Teniendo en cuenta que se trata de un medicamento que no cura ninguna enfermedad, sino que, principalmente, actúa de analgésico, y teniendo en cuenta, también, que existen alternativas con menor riesgo, parece lógico que la polémica sobre la utilización de la dipirona siga bien viva. También es cierto que otros datos señalan justo en la dirección contraria. Cifras extraídas del “American Journal of Epidemiology” de 1995 y que contemplaban los casos de agranulocitosis, anemia aplásica, anafilaxia y desórdenes gastrointestinales, concluyeron que las cifras mortales para la dipirona ascendían a 25 de cada millón, mientras que para la aspirina eran 185 casos y 592 para el diclofenaco.

Dosis de dipirona

La dosis administrada por vía oral en los casos de dolor de intensidad moderada será de 300 mg. diarios de 1 a 3 veces al día. También puede administrarse por vía intramuscular o intravenosa lenta.

Para el alivio del dolor postoperatorio se administrarán entre 300 mg. y 2 g. hasta lograr el efecto deseado, con una dosis máxima de 6 g. Por lo que respecta a los niños la dosis será de 7 a 25 mg. por kg. de peso hasta un máximo de 40 mg. por kg. de peso al día.

La administración de dipirona por vía rectal será, en el caso de los adultos, de 1 a 3 g. al día, mientras que en los niños será de 0.5 a 1.5 g. al día.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la dipirona

Los efectos más habituales asociados a la dipirona incluyen las náuseas, vómitos, mareos y las molestias epigástricas. Más raramente pueden aparecer otros efectos indeseables como la leucopenia, anemia aplásica, reacciones alérgicas cutáneas, trombocitopenia, irritación o hemorragia gástrica, estomatitis ulcerosa, hepatitis, nefritis o la anteriormente mencionada agranulocitosis, que puede presentarse con una única dosis y que varía de un entorno geográfico a otro.

La dipirona está contraindicada en todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a las pirazolonas o trastornos sanguíneos (discrasias). En los tratamientos prolongados debe prestarse especial atención con respecto a los riesgos hematológicos.

La dipirona en el embarazo y la lactancia

Las recomendaciones indican no administrar la dipirona durante el primer y el último trimestre del embarazo. Durante el segundo trimestre se deberá valorar el beneficio del tratamiento frente a los posibles riesgos que entraña el uso de este fármaco, o bien utilizar otro tipo de medicamento similar. En cuanto a la lactancia se sabe que los metabolitos de la dipirona se excretan en la leche materna, por lo que se recomienda evitar la lactancia, al menos, hasta transcurridas 48 horas después de haber sido administrada la dipirona.

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