El bisoprolol forma parte de una clase de medicamentos que se denominan betabloqueadores. Su mecanismo de acción permite relajar los vasos sanguíneos, disminuyendo la frecuencia cardiaca para lograr una mejoría en el flujo sanguíneo y así bajar la presión arterial. Cabe señalar, no obstante, que el bisoprolol puede controlar la hipertensión, pero no la cura. Bisoprolol también se emplea en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca crónica estable. Para ello suele utilizarse en combinación con otros fármacos, como pueden ser los inhibidores de la ECA, los diuréticos o los glucósidos cardiacos.

Efectos secundarios del bisoprolol

El bisoprolol puede provocar efectos secundarios que por lo general suelen remitir durante el tratamiento. En caso de no ser así es conveniente ponerlo en conocimiento del médico. Entre los síntomas más comunes cabe destacar los mareos, problemas para dormir, cansancio o debilidad y capacidad sexual disminuida.

Con menos frecuencia pueden darse otros efectos adversos como dificultad para respirar, depresión, manos y pies fríos, latidos lentos o hinchazón de tobillos, pies o parte baja de las piernas. Y ya más raramente pueden aparecer otros síntomas como dolor de espalda o en las articulaciones, dolores en el pecho, confusión, mareos o vahídos, fiebre, dolor de garganta, alucinaciones, latidos irregulares, piel roja con costras o escamas, sarpullido, moretones o sangrado y ojos o piel amarillos. De más está decir que ante esta sintomatología deberá acudir de inmediato al médico.

Otro aspecto que debe contemplarse es la gradual suspensión de la medicación con bisoprolol, ya que si se hace de modo repentino pueden parecer efectos indeseables, como dolor en el pecho, latidos irregulares, dolor de cabeza, sensación generalizada de malestar, falta repentina de aire, sudor o temblores.

Dosis de bisoprolol

Los comprimidos de bisoprolol se administran por vía oral y suelen tomarse por la mañana. Deben tragarse enteros, sin masticar y acompañados por líquido.

Para el tratamiento de la hipertensión o para la angina de pecho, la dosis será de 5 mg. al día en una sola toma. Esta dosis podrá incrementarse en caso de ser necesario hasta un máximo de 20 mg. al día en una sola toma. Del mismo modo, si ello es posible y recomendable, se podrá administrar una dosis inferior.

Cuando el tratamiento es para la insuficiencia cardiaca se administrarán dosis bajas que se irán incrementando paulatinamente. Cada caso se observará de modo individual, aunque lo más frecuente es iniciar el tratamiento con una dosis de 1.25 mg. al día durante una semana. A la siguiente semana la dosis se duplicará. La tercera semana será de 3.75 mg. para pasar a los 5 mg. a la siguiente. La quinta semana se administrarán 7.5 mg. para llegar a la próxima a los 10 mg. que será la dosis de mantenimiento. En todos los casos siempre una toma diaria.

Habrá que tener especial precaución con los pacientes con trastornos serios de riñón o hígado. En cualquier caso siempre será medico quien marque las pautas a seguir. El tratamiento con bisoprolol suele ser de larga duración y no debe suspenderse antes de tiempo ni de una forma brusca, ya que podría ocasionar efectos adversos e incluso empeorar la enfermedad.

El bisoprolol durante el embarazo y la lactancia

Bisoprolol puede provocar efectos indeseables durante el embarazo. Se sabe que los bloqueantes beta adrenérgicos disminuyen la perfusión placentaria. Esta situación puede causar en el feto retardos en el crecimiento o incluso muerte intrauterina, así como parto prematuro o aborto. A su vez el recién nacido puede presentar efectos adversos como hipoglucemia o bradicardia. Por todo ello, bisoprolol no debería administrarse durante el embarazo a no ser que fuera estrictamente necesario. En lo relativo a la lactancia se desconoce si se excreta en la leche materna, pero ante los posibles riesgos la recomendación es suspender la lactancia si no hay posibilidad de dejar el tratamiento con bisoprolol.

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