Aloe vera es el término más común con el que se conoce a esta “planta milagrosa”, aunque también se la denomina sábila, atzavara o acíbar, entre otros nombres. El aloe vera pertenece a la familia de las liliáceas y es originaria de África y Oriente Medio, aunque en la actualidad se halla distribuida por todo el mundo. Su cultivo, además del meramente ornamental, tiene mucho que ver con sus propiedades medicinales así como su uso en el campo de la cosmética. El aloe vera puede alcanzar los 50 cm. de altura o incluso más. Sus hojas, en forma de roseta, son carnosas y presentan un color verde azulado o grisáceo.

Cultivo del aloe vera

El cultivo del aloe vera no es demasiado exigente. Los aspectos que más se deben tener en cuenta son el frío y el exceso de agua. No debe estar nunca expuesto a temperaturas inferiores de 0º. Soporta bien el pleno sol, aunque en las horas centrales del día estará mejor en la sombra. Las hojas marrones son una señal de un posible exceso de sol. Aunque en invierno requiere temperaturas frescas, estas no deben ser inferiores a los 5 o 6º.

El sustrato ideal debe ser arenoso y con un buen drenaje. Es aconsejable emplear macetas de barro. El riego puede ser generoso en pleno verano, pero evitando que el agua se estanque. En invierno no es necesario el riego, ya que el aloe puede pasar largas temporadas sin agua. En cualquier caso, un indicio de que el aloe necesita agua puede ser el aspecto de las hojas, delgadas y arrugadas. El aloe es una planta muy resistente a las plagas, aunque ocasionalmente puede ser atacada por pulgones y cochinillas.

El sistema de multiplicación del aloe se lleva a cabo mediante los hijuelos que nacen alrededor de la planta. Hay que separarlos cuando ya han crecido, al menos, unos cuatro dedos. Una vez separados no hay que plantarlos inmediatamente, sino dejarlos unas dos semanas para que cicatricen sus heridas y luego plantarlos. Al principio, una vez trasplantados, no es conveniente regarlos.

Propiedades del aloe vera

Las aplicaciones del aloe vera están relacionadas, sobre todo, con diversas afecciones de la piel, como pueden ser quemaduras, heridas, picaduras de insectos o llagas. También es efectivo en el caso de los eczemas, la tiña, el acné o las manchas en la piel debido a su efecto blanqueador.

El gel que desprenden las hojas de aloe vera, una vez cortadas, se aplica directamente sobre la piel. Es aconsejable elegir una hoja de la planta que no haya recibido agua durante, al menos, cinco días, realizando el corte bien por la noche o por la mañana temprano. El gel del aloe vera posee propiedades demostradas en la cura y cicatrización de las afecciones de la piel.

El extracto de aloe vera, según algunos estudios en animales de laboratorio, puede tener efectos beneficiosos en el tratamiento de la diabetes tipo II, aunque estos estudios no han sido corroborados en humanos.

El aloe vera también se emplea para tratar dolores musculares y reumáticos.

El mundo de la cosmética también se ha hecho eco de las propiedades del aloe vera. Muchas firmas cuentan con productos a base de aloe vera, tales como tónicos faciales y capilares, cremas antiarrugas, desodorantes, jabones, champús o cremas limpiadoras, entre muchos otros.

Tipos de aloe

Quien más y quien menos ha oído hablar del aloe vera, y a veces podemos pensar que se trata de una especie única, cuando en realidad existen más de 400 especies distintas. Entre ellas, solo unas pocas poseen las propiedades a las que debe su fama.

Entre los tipos de aloe que nos podemos encontrar fácilmente, por ejemplo, está el Aloe arborescens, muy utilizado en jardinería. Crece en forma de arbusto y puede llegar a alcanzar hasta los 4 metros de altura. Otro aloe, en este caso mucho más pequeño, es el aloe saponaria, de apenas unos 20 cm. Presenta un tono verde azulado, a veces pardo rojizo, con manchas blancas que lo hacen muy apropiado como planta decorativa. Otro aloe muy vistoso es el aloe ferox. Posee un tallo simple y puede llegar a superar los 2 metros de altura. Las hojas presentan un tono verde glauco, son grandes, lanceoladas, carnosas y provistas de espinas o dientes en ambos márgenes.

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