Padres separados, niños felices

niños felices - Ministerio de Educación
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La separación de los padres es un duro golpe para los hijos. Pero según la forma en que se haga, puede suponer mayor o menor sufrimiento en los hijos.

Cuando los padres deciden separarse es porque han considerado esa posibilidad como la mejor para toda la familia. A menudo se cree que la separación es el fin de todos los problemas, pero no se es consciente de lo que viene desde el momento en que se inicia la separación.

Además de todos los procedimientos legales que conlleva la separación, las personas implicadas deben rehacer su vida, y esto comporta cambios en todos los aspectos.

Los miembros que se separan van a tener que pasar por un estado emocional muy intenso, correspondiente con las etapas del duelo por separación. Esto tiene consecuencias en las personas de alrededor, sobre todo en los hijos.

Necesidades de los niños

Los niños tienen una serie de necesidades que deben cubrir los adultos responsables de su cargo. Muchas de estas necesidades son evidentes para todo el mundo, pero hay otras que no lo son tanto. Los niños necesitan:

  • Cubrir sus necesidades de alimentarse y vigilar su salud e higiene.
  • Tener un lugar adecuado donde vivir.
  • Ser protegidos por los adultos.
  • Tener una educación adecuada.
  • Tener resueltas sus necesidades afectivas y de cariño.
  • Tener modelos sociales adecuados a seguir.
  • Tener modelos que ayuden a implantar normas y límites con el fin de favorecer un comportamiento prosocial.
  • Tener acceso a juguetes y juegos individuales y en compañía.
  • Tener modelos que favorezcan su correcto desarrollo social y personal, favoreciendo la autoestima y las habilidades sociales.

¿Qué piensan los niños de la separación de sus padres?

Los niños no suelen entender las razones por las que los padres se separan. Para ellos las frases del tipo “no somos felices juntos” o “ya no nos queremos” no tienen en mismo significado que para los adultos.

La primera reacción suele ser de tristeza y rabia, pudiéndola vivir con ansiedad. Los niños no entienden que la separación puede ser lo mejor para todos.

Algunos niños suelen vivir la separación de sus padres con culpa, sobre todo si esta se ha producido en periodos de mal comportamiento por su parte. Esto puede causar mucho malestar ya que perciben la separación como una causa directa de su mal comportamiento.

Lo ideal sería que los niños pudiesen hablar de lo que sienten con los padres, pero la realidad no es así y muy pocos manifiestan su malestar hablando. La mayoría de los niños de padres que se acaban de separar sufren cambios en su comportamiento durante los meses posteriores a la separación.

Qué hacer para que los niños sufran menos

En primer lugar, los padres deben mostrar fortaleza emocional al hablar de la separación. El hecho de haber vivido una separación amistosa favorecerá de forma muy positiva los efectos en los hijos. Que los niños vean que sus padres pueden verse y hablarse de forma correcta será muy positivo para ellos. No deben mostrar emociones negativas, como el odio, el rechazo hacia el otro o la hostilidad, ya que los niños pueden pensar que si sus padres han dejado de quererse, también pueden dejar de quererlos a ellos.

Hay que tener en cuenta que los niños no se sientan culpables de la separación. Para ello se explicará de forma concreta que los padres se separan por razones relacionadas con ellos y no con cosas relacionadas con los hijos.

Respecto a los procedimientos legales, a mayor consenso entre los padres, mayor grado de satisfacción para todos.

Las visitas del progenitor que no viva en la casa familiar deben ser constantes y frecuentes, manteniendo así el menor número de cambios posibles en la rutina de los niños. Hay que tener en cuenta siempre sus necesidades para que todas permanezcan cubiertas, haciendo mayor hincapié en algunas de ellas, como por ejemplo, mostrar más cariño y afecto.

Reacciones infantiles

A pesar de todas estas circunstancias los niños pueden vivir muy mal la separación. Algunos de ellos pueden sentirse responsables de que sus padres se hayan separado, pero otros pueden manifestar su rabia haciendo sentir culpables a los propios padres y creándoles dudas sobre si han hecho lo correcto o no.

Muchos niños pueden actuar como “reconciliadores” tratando de manipular sus comportamientos para que sus padres pasen más tiempo juntos, con el fin de que se reconcilien. Otros utilizan el chantaje emocional para crear dudas y que la reconciliación se produzca. Es importante hablar con los hijos en esta circunstancia haciéndoles entender que la reconciliación no va a ser posible por mucho que hagan.

En otras ocasiones los niños pueden sufrir trastornos del estado de ánimo, que podría manifestarse con su tristeza, apatía, desinterés por todo y retraimiento. Si los niños permanecieran deprimidos durante varios meses, sería conveniente buscar ayuda psicológica para que pudieran entender la separación y crear unas condiciones lo más favorables posibles.

Gemma Sánchez Pérez, Gemma Sánchez Pérez

Gemma Sánchez Pérez - Soy Licenciada en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y posteriormente me especialicé en ...

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