En esta última década se han venido presentando un sinfín de complicaciones en la vida del ser humano a nivel mundial, como ejemplo: los derrames petroleros, la crisis económica, incendios forestales, temblores, huracanes.

Como si esto no fuera suficiente y aunado a otros desastres, hace tiempo se viene sosteniendo una lucha constante en defensa de tantos menores maltratados por sus propios progenitores, padres a quienes la naturaleza puso en sus manos la responsabilidad de dar protección y amor a un hijo, y no cumpliendo con este deber, que es en realidad una gran felicidad y una gran misión formar hombres que probablemente el día del mañana formen parte de una generación mejor y más perfeccionada que esta, se han venido convirtiendo en verdugos de sus propios hijos.

El maltrato en números

Tan solo en México, en 2009, doscientos cuarenta y siete niños, niñas y adolescentes fueron reportados por maltrato infantil, maltrato que comúnmente se inicia entre los cinco y diecisiete años. En algunos casos en que la mujer no está de acuerdo con esta situación provocada con el padre, tampoco puede hacer nada pues este tipo de sujetos también la convierten en víctima. Esta información la aporta la encuesta nacional de dinámica en relaciones con los derechos ENDIREH, y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

El 11 de febrero de 2009, la revista EMEEQUIS, en el numero ciento noventa, publicó un artículo acerca de la violencia que vive la población infantil, estos resultados son de un aporte que hace la organización de cooperación y desarrollo económico (OCDE) en conjunto con el fondo de naciones unidas para la infancia (UNICEF), informando también que el 27% de estos niños mueren en manos de sus propios progenitores.

Las principales formas de maltrato

Otra información por parte de la OCDE y UNICEF es la forma en que, trístemente, pierden la vida la mayoría de esos niños (de entre cinco y catorce años), que son acuchillados o mueren por disparo de arma de fuego o de algún golpe contuso, mientras los menores de cuatro años mueren por asfixia, dando como resultado un total de setecientos homicidios en menores de edad.

México ocupa el primer lugar de violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de catorce años, principalmente por parte de sus propios padres. Increíblemente el 60% del maltrato físico y emocional viene de las madres, consecuencia del maltrato que, por años, ellas mismas han recibido. Muchos de estos niños no pueden soportar más y cuando algunos apenas entran en la adolescencia optan por el suicidio. En los últimos veinte años la tasa de suicidios ha aumentado entre la población infantil según datos proporcionados por la OCDE y la UNICEF, y esto tan solo en México.

Todas estas cifras no son un total absoluto, pues aún existen poblaciones rezagadas en las sierras montañosas donde muchas de estas personas mantienen costumbres de sus antepasados que son muy diferentes a las aceptadas en las sociedades actuales, y por lo tanto, para esta gente, el maltrato físico y emocional es considerado algo natural y cultural.

Muchas de estas personas ni siquiera cuentan con un acta de nacimiento o algún registro que los identifique, pero este hecho no impide que aquellas personas que están siendo testigos o han sido testigos de algún maltrato emocional o físico puedan, igualmente, reportar el hecho.

Otra ayuda que pueden proporcionar es dar información de instituciones de ayuda a la victima, pero no se callen, el silencio es la complicidad, y esta es un delito; la vida es un regalo que se debe cuidar y estos adolescentes, estos jovencitos, deben acercarse y pedir ayuda, pues si no hablan nadie sabrá que están ahí.