En España el pádel se ha hecho un hueco entre los deportes de moda en los últimos años. Las razones más obvias son, entre otras, que es un deporte divertido, tiene una curva de aprendizaje rápida y es físicamente asequible.

Jugar con compañeros de trabajo, amigos de toda la vida o mediante la participación en campeonatos y torneos, este deporte es además una nueva forma de socialización para crear nuevas amistades o mantener las existentes.

Origen del pádel

El pádel es considerado por muchos el deporte del siglo XXI ya que ha sido en sus comienzos cuando más se ha oído hablar de él.

A pesar de todo, sus orígenes se remontan bastante antes. Fue a finales del siglo XIX cuando los inmigrantes irlandeses llegados a Estados Unidos que practicaban balonmano se vieron obligados a adaptar el juego debido a que las frías temperaturas no les permitían atrapar bien la bola. Esa adaptación consistió en la introducción de la pala para golpear la pelota.

Poco después el reverendo Frank Peer Beal crearía el paddle tennis basándose en esa adaptación y con la única pretensión de crear un deporte para que practicaran las clases bajas de Nueva York. Debido al frio una vez más, años después se añadirían unas plataformas de madera para poder practicarlo hasta en los días más crudos del invierno.

Aun así, es al final de los años 70 el momento clave para el pádel gracias a dos mejicanos Enrique Corcuera y García Pimentel y su empeño en construir una pista de tenis cuando no disponían del espacio suficiente. Por ello, utilizarían la idea primitiva del Paddle Tennis pero añadiéndole unas paredes de fondo donde revotaría la pelota y continuaría el juego.

La pala de pádel, indispensable

Para practicar el pádel es fundamental el disponer de una pala. Similar a la utilizada en otros deportes como el tenis pero con algunas características específicas.

La pala de pádel mide entorno a 45,5 centímetros de largo, 26 centímetros de ancho y tiene 38 milímetros de grosor. El centro de la pala esta perforado por un número no limitado de agujeros que oscilan entre los 9 y 13 milímetros de diámetro. En el mango tiene un cordón o correa para sujetar a la muñeca como protección contra los accidentes de uso obligatorio.

La pista, el rectángulo de paredes transparentes

Las pistas de pádel también se caracterizan por su aspecto, un rectángulo de paredes transparentes en su fondo y malla metálica en sus laterales con una altura ambas de tres metros.

Las dimensiones de la pista son 10 metros de ancho por 20 de largo. No suelen estar cerradas en su totalidad dejando siempre al descubierto el techo.

En el centro hay una red que separa dos campos. Cada campo está dividido en dos zonas de ataque. Normalmente, aunque existe la modalidad de individuales, suele ser un deporte que se juega en parejas que se convertirán, por el tiempo que dure el juego, en equipos rivales.

Deporte y amistad unidos

El pádel es un deporte que se ha puesto de moda entre gente de todas las edades. Se ha convertido en una quedada más con los amigos. Mucha culpa tiene la necesidad de ser cuatro para que el juego pueda comenzar.

Antes la gente se reunía para cenar o realizar diferentes actividades de ocio. Ahora va en aumento el número de grupos de amigos que han encontrado en las pistas de pádel su lugar de reunión para, entre saque y saque, comentar como les va en el trabajo, proyectos, preocupaciones, desconectar… a la vez que se ponen en forma realizando ejercicio.

Otra forma de hacer nuevos amigos

El número de pistas de pádel ha incrementado en los últimos años por la gran demanda. Urbanizaciones, clubs, oficinas, universidades, complejos deportivos…en todos los lugares se encuentra una pista de pádel.

Por eso no es de extrañar la cantidad de campeonatos, torneos que se celebran estos días en las distintas ciudades españolas y que sirven de punto de encuentro para los amantes de este deporte.

Así se puede decir que el hermano pequeño del tenis que se está haciendo grande a pasos agigantados.