Se conoce comúnmente como 'paco', acrónimo de pasta base de coca. También le llaman 'crack', onomatopeya del ruido que produce cuando bulle la sustancia, 'basuco' o 'ladrón de cerebros'. Se compone de los desechos de la cocaína, mezclada con ácido sulfúrico, queroseno, amoniaco, veneno de ratas, entre otras sustancias tóxicas, y es popular en las zonas marginales de países latinos como Colombia, Perú o Argentina.

Debido a su bajo coste, 10 euros el gramo, el perfil de los consumidores suele ser jóvenes de 16 a 30 años, sin muchos recursos. Hace apenas un día, medios de comunicación anunciaban el adelanto de la edad de inicio a los ocho años. Es la droga más vinculada al delito. Su alta adicción hace delinquir y robar sin medida, a sus consumidores. Cientos de jóvenes latinos se encuentran enganchados a la droga más adictiva y peligrosa del momento que muchos califican de "imposible" olvidarla.

Efectos del 'basuco'

Se fuma en pipa de vidrio, con ceniza de tabaco en una lata, en un cigarrillo (lo que se denomina “nevadito”), o en un tubo metálico. Se trata de una droga que llega directamente al cerebro, emerge en la sangre y produce en el consumidor una sensación de euforia, pánico y, sobre todo, una adicción inmediata. "Mal del pollo" o "puntosis", así se denomina el efecto que se presenta diez segundos después de consumirla.

Los efectos secundarios son muy parecidos a los de la cocaína, pero el peligro es mayor, ya que contiene más sustancias tóxicas. Su efecto pasa por cuatro fases: locura, fisura y amargura; la cuarta, es la muerte.

Pérdida de peso, desnutrición, lesiones intestinales, impotencia sexual, insomnio, migrañas o hemorragias cerebrales, son algunos de los efectos físicos que desgastan a los adictos al 'paco'; los llaman 'muertos vivientes', por su apariencia desgastada. Entre los daños psicológicos importantes está la depresión, la ansiedad, el nerviosismo, el Parkinson, la bipolaridad, el miedo o la paranoia.

Zonas donde se consume el 'crack'

El país donde está más extendido el consumo de ese 'ladrón de cerebros', como lo llaman muchas madres de adictos a esta droga, es Argentina. Seis de cada diez jóvenes, de entre 14 y 30 años, consume pasta base de coca. Según una encuesta, realizada en Buenos Aires, el 47% de jóvenes admite consumirla habitualmente. Aunque se encuentra más expandido en sectores marginales por su bajo coste, el 'paco' también es consumido por la clase media. Cada vez más.

A pesar de esto, no es un fenómeno exclusivo de Argentina. Toda América del Sur es su ámbito de influencia. Allí donde llega la cocaína, se encuentra la pasta base.

Escasos centros de ayuda, las "Madres del Paco"

El primer centro de desintoxicación para víctimas del consumo del 'paco' se inauguró en el Barrio de Flores de Buenos Aires, en 2007. Existen centros de ayuda, pero las "Madres del Paco" denuncian que son escasos para el gran problema que se vive en Argentina. Unidas en su dolor, luchan por recuperar a sus hijos. Hoy ya conforman 200 organizaciones barriales. “No descansaremos hasta que el paco desaparezca”, gritan con esperanza.

Omar Quiroga, de 39 años, adicto en recuperación y portador del sida decía: “Hace 8 meses que dejé la droga y esto es mérito de las 'Madres Antipaco'. Pero a veces tengo miedo de caer nuevamente porque me desespera no contar con un trabajo fijo y un lugar seguro donde poder vivir con mi familia”.

Las "Madres Antipaco" persiguen la idea de que otros no accedan a este tren del horror y puedan buscar soluciones para luchar contra él.

El 'Paco' en España

No es necesario cruzar el charco para encontrarnos con el problema del 'paco'. Se ha encontrado un brote en Cataluña. Los Mossos d'Esquadra han alertado de la existencia de este tipo de droga. Ya en 2008, desarticularon un alijo en El Raval (Barcelona).

La Delegación del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas, sin embargo, niega el germen de esta droga en nuestro país. Afirman que si existiera, estaría escondido en los barrios más pobres. Parece que por ello, deben ignorar el tema y esperar a que el germen se desarrolle y se transforme en un gran problema para la juventud de España.

Está en tus manos, ¡no te la juegues!