El cardenal emérito Jorge Medina Estévez parece haber llevado el escándalo de abusos sexuales protagonizado por el poderoso sacerdote Fernando Karadima de vuelta a la Edad Media, al atribuir al demonio las conductas que investiga la justicia chilena.

Pero no sólo eso, a su juicio y, aunque dice respetar las leyes chilenas, considera que a los 17 años se sabe lo que se hace y, por tanto, los denunciantes de Karadima no fueron víctimas de abuso sexual a menores, sino protagonistas de relaciones homosexuales con el sacerdote.

La legislación chilena, como gran parte de Occidente, fija en los 18 años la edad de consentimiento mutuo para relaciones homosexuales. Esto motivó que el comentarista y comunicador Fernando Paulsen calificara de "asquerosas" las declaraciones de Medina en el programa de entrevista y debate de actualidad de Chilevisión "Tolerancia Cero", quizás el más influyente del país en su tipo.

Un cardenal ultraconservador

A sus 84 años, el cardenal Medina se refirió al escándalo de presunta pederastia de Karadima -quien formó a cerca de 50 sacerdotes- en la revista "Caras", conocida por mezclar prensa del corazón con entrevistas a fondo.

Medina fue obispo de Rancagua y luego de Valparaíso, para después ser destinado a la Curia Pontificia como Prefecto de la Congregación para el Culto y los Sacramentos. Como cardenal protodiácono anunció al mundo la elección de Joseph Ratzinger como Papa en 2005. Por declaraciones anteriores ya había sido acusado de homofobia, pues señaló que la homosexualidad es una enfermedad, como carecer de un pie o de un ojo.

A Medina y al cardenal Angelo Sodano, ex secretario de Estado del Vaticano de Juan Pablo II y ex Nuncio en Chile, se atribuye el haber cortado las carreras hacia el episcopado de los sacerdotes más progresistas en la década de 1990. Mientras, fueron escalando posiciones los más conservadores, entre ellos, cuatro actuales obispos formados por Karadima.

Posiciones anticientíficas

Su visión coincide con la de psiquiatras del Opus Dei, muy influyente en Chile, y con las opiniones recientemente vertidas en Chile por la graduada en Filosofía Teresa Marinovic en su columna en el portal on line "El Mostrador" y en Twitter, lo que va contra lo que ha decidido hace casi cuatro décadas la comunidad científica internacional sobre la homosexualidad.

En 1973 la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos y luego la Organización Mundial de la Salud eliminaron la homosexualidad de la lista de patologías de sus manuales. Los "profesionales" partidarios del Opus Dei estiman que esa determinación fue fruto del lobby de organizaciones gay, pero no dan razones de fondo para su opinión contraria a la ciencia.

La polémica visita del segundo hombre del Vaticano

Hace poco más de un año, en abril de 2010, visitó Chile el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, para expresar el apoyo del Papa Benedicto XVI a un país devastado por el terremoto del 27 de febrero de ese año.

Sin embargo, ese propósito pasó a segundo plano cuando el segundo hombre del Vaticano rechazó la relación entre celibato y pedofilia y, en cambio, dijo que hay estudios que establecen una causalidad entre homosexualidad y conductas pederastas.

Motivó el rechazo de organizaciones que defienden los derechos de los homosexuales y también una posterior declaración vaticana, mucho más moderada.

Prejuicios con origen medieval

En la Edad Media tardía -tal como consta en el juicio a los Templarios- la jerarquía de la Iglesia asentada en Aviñón y la corona de Francia se unieron para destruir esa orden militar-religiosa y quedarse con su enorme riqueza.

Uno de los argumentos contra la Orden de los Templarios fue la práctica de la sodomía, que los acusadores asociaron con prácticas sexuales con el demonio. Se hacía correr el rumor de que los homosexuales practicaban el llamado beso negro con el diablo y ni siquiera los poderosos caballeros del Temple pudieron huir de la hoguera frente a esta y otras acusaciones.

La verdadera patología es la pedofilia

La pedofilia está considerada en el Manual de Desórdenes Mentales de Estados Unidos, en su cuarta y actual versión (DSM-IV) como una parafilia; esto es una atracción perversa por los menores de edad (18 años es el límite) que puede ser hetero u homosexual.

La evidencia empírica es amplia y para muestra, en 2003, el primer caso de pedofilia con gran cobertura de prensa fue el de los abusos cometidos por el sacerdote José Andrés Aguirre, más conocido por su apodo de "Cura Tato", los que se dirigieron, según la justicia chilena, exclusivamente hacia menores de sexo femenino.

Una renovación necesaria y difícil

La visión de Medina y Bertone no es compartida por gran parte del clero y menos por los fieles católicos, también en Chile, donde han empezado a distinguir entre una orientación sexual distinta y una enfermedad que puede llegar hasta delitos y crímenes.

El nuevo estilo del arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, es probable que busque una mayor sintonía con los signos de los tiempos, pero el avance será difícil mientras queden aún ancianos jerarcas que en su defensa corporativa del clero argumentan como si estuvieran en una corte pontificia del Medioevo europeo.