La columna vertebral como eje fundamental de nuestro sistema locomotor es fortísima, pero queda desprotegida notablemente ante la enfermedad conocida por osteoporosis (huesos frágiles), lo que la convierte en un apoyo muy delicado que se rompe con frecuencia nada menos que por las vértebras, de forma espontánea o a consecuencia de un leve movimiento, como toser, ponerse una camisa o simplemente andar.

La fractura de la vértebra, también conocida por aplastamiento de la misma, va acompañada por dolores intensos que llegan a ser incapacitantes.

Falta de calcio y osteoporosis

Si bien parece demostrado que la osteoporosis tiene un componenente genético considerable formando parte de la herencia recibida de nuestros antecesores, la falta de calcio ocasionada por el desajuste entre las células creadoras de hueso nuevo (osteoblastos) y las células destructoras del mismo (osteoclastos) es, sin duda, base fundamental en el nacimiento y desarrollo de la enfermedad.

Es lógico que para combatirla deban administrarse los fármacos adecuados, entre los que se encuentran el ranelato de estroncio como buen estabilizador ante el ya comentado desfase celular óseo.

La osteoporosis en mujeres y hombres

Hasta hace poco tiempo, la osteoporosis se consideraba una enfermedad básicamente femenina, atribuible en especial a mujeres que se encontraban en edad infértil, y por ello, con la reducción hormonal correspondiente.

El porcentaje comparativo era de un 85% frente al 15% que soportaba el varón. La notable diferencia que reflejaban las estadísticas médicas obedecía a la sencilla razón del mejor control y revisiones periódicas en la mujer tras la menopausia y el cierto desdén masculino para visitar al doctor, dando como resultado, muchas veces, que semejante vanidad haya terminado por el uso del bastón.

En general, a partir de los veinticinco o treinta años de edad, es cuando comienza el desequilibrio del calcio, por lo que toda preocupación debe ser poca, máxime ante la falta de síntomas de esta traicionera enfermedad para así evitar su dolorosa manifestación en forma de fracturas en vértebras, caderas o muñecas.

Osteoporosis y ejercicio físico moderado

Los traumatólogos recomiendan, como buena terapia preventiva o conservadora ante la osteoporosis, la práctica continua de un ejercicio físico moderado como el andar, con una frecuencia diaria mínima de media hora, ya que favorece la formación de los referidos osteoblastos o células creadoras de hueso y consiguiente densidad mineral ósea. Si estos paseos se realizan además tomando el sol, la vitamina D adquirida de forma natural, incrementará el deseado y necesario calcio.

Una vez más se pone de manifiesto la necesidad de caminar, que si es innata en todos los animales, cada día es más olvidada por los humanos ante la avalancha de vehículos que, resultando cómodos, su exagerado uso compromete como en este caso a nuestra salud.

Fracturas de vértebras e intenso dolor

Los calmantes no esteroideos como el Ibuprofeno están indicados contra el intenso dolor que produce la fractura o aplastamiento de una vértebra, pues reduce también el edema que, casi siempre, acompaña a la lesión. A veces hay que acortar las tomas de este medicamento alternándolo con Nolotil o Paracetamol ya que el paciente así lo demanda ante las desagradables molestias que sufre, en especial los calambres inesperados que irradian el dolor a diversas zonas de la espalda.

En posición erguida, debido a la fuerza de la gravedad, el enfermo se encuentra más dolorido por lo que recurre con frecuencia a sentarse protegiendo el asiento y respaldo de la silla con cojines.

Acostarse, y levantarse de la cama en especial, se torna en un total suplicio por la variación postural de la columna, provocando lágrimas de dolor y un malestar de profunda impotencia.

Cifoplastia: mejor solución a las fracturas vertebrales

Por todo lo relatado, se impone la urgente solución a tan intensos dolores, que afortunadamente ya existe, es la llamada Cifoplastia que consiste en reforzar la vértebra lesionada rellenándola con un cemento especial (polimetilmetacrilato), como el Radiopaque de alta viscosidad, tras levantar previamente el aplastamiento que tenía, recuperando así casi su total altura primitiva. La intervención quirúrgica es incruenta; se realiza bajo anestesia local y sedación, introduciendo una cánula en la vértebra afectada y el paciente, en pocas horas, se marcha a casa ya sin dolor.

Esta extraordinaria operación se viene practicando en España desde hace algunos años, siendo referente nacional en la actualidad el doctor Fernández-Baíllo y su equipo, profesionales que abarcan en total diez subespecialidades, todas ellas específicas de la patología traumática y ortopédica de la columna vertebral, consiguiendo con su experiencia y esfuerzo un deseado bienestar en tan numerosas y desagradables dolencias.