La osteoporosis, conocida como la enfermedad silenciosa, es una enfermedad sistémica en la que se produce una disminución de la masa ósea al tiempo que se deteriora la resistencia de los huesos, volviéndose más porosos y frágiles. Esta situación conlleva un riesgo cada vez mayor de sufrir fracturas.

La osteoporosis afecta más a las mujeres que a los hombres. Según algunos estudios, un tercio de las mujeres con más de 50 años padecen osteoporosis; una cifra que aumenta al 40% cuando se superan los 75 años. Por encima de los 50 años, afecta a 1 de cada 12 hombres.

Causas de la osteoporosis

La masa ósea va aumentando hasta los 35 años. A partir de ahí se empieza a perder progresivamente de forma natural. Hay circunstancias que pueden acelerar el proceso, como ciertas enfermedades, los hábitos de vida o la menopausia en el caso de las mujeres. Podríamos hablar, entonces, de los factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer osteoporosis. Algunos de estos factores no pueden modificarse, como es el caso de ser mujer, la edad o los antecedentes familiares. Hay otras características que también inciden en una mayor prevalencia de esta enfermedad, como pueden ser el tamaño del cuerpo, ya que las mujeres delgadas y pequeñas tienen un mayor riesgo, o la raza; siendo mayor el riesgo para las mujeres blancas o de origen asiático.

Sin embargo, existen algunos factores de riesgo que sí pueden evitarse. Entre ellos una alimentación donde escasee el calcio y la vitamina D, algunos medicamentos, como en el caso de los corticoides, la falta de ejercicio, el tabaco o las bebidas alcohólicas.

Prevención de la osteoporosis

Al hilo de lo anterior, la mejor prevención consistirá en mantener una dieta sana, evitando tabaco y alcohol y llevando a cabo una actividad física moderada. La dieta debe incluir leche baja en grasa, yogur, queso y, en el caso de la vitamina D, aunque en su mayor parte la fabrica el propio organismo, también se encuentra en la leche o los huevos, entre otros. El ejercicio, por otra parte, ayuda a fortalecer los huesos. Para ello basta adquirir hábitos como caminar, hacer algún deporte, subir escaleras, excursionismo, bailar u otras actividades.

Síntomas y consecuencias de la osteoporosis

Este es un apartado donde no hay mucho que decir, de ahí que, como se mencionara antes, se conoce a la osteoporosis como la enfermedad silenciosa. Muchas personas pueden padecer esta enfermedad sin ser conscientes de ello. Y como muchas veces ocurre, la revelación de la misma aparece tras una fractura que, dicho sea de paso, es el síntoma por excelencia. No obstante, cuando la enfermedad se halla en un estado avanzado, sí pueden aparecer algunas consecuencias como deformidades en la columna, dolor muscular o pérdida de peso y estatura.

Diagnóstico de la osteoporosis

La prueba determinante para comprobar la salud de los huesos es la que mide la densidad mineral ósea. Mediante esta prueba se diagnostica si realmente se sufre osteoporosis y las probabilidades existentes de fracturarse un hueso. La prueba también determina la fortaleza de los huesos y, en su caso, si el tratamiento que se esté llevando a cabo está siendo efectivo en el fortalecimiento de la masa ósea.

Tratamiento de la osteoporosis

Sin duda no hay mejor tratamiento en este caso que la prevención. Más allá de esta obviedad, el tratamiento debe incluir un plan de ejercicios, unos hábitos de vida saludables y una dieta rica en calcio y vitamina D. En cuanto a los medicamentos, su función consistirá en detener la reabsorción ósea e impedir que sigan produciéndose pérdidas de mineral. Los fármacos que se emplean en la actualidad son la calcitonina, bifosfonatos, como alendronato, risedronato, ácido ibandrónico o etidronato, terapia con estrógenos, SERN,s como el raloxifeno o teriparatida en caso de osteoporosis severa tanto en hombres como en mujeres.

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