Los huesos de las personas mayores no se comportan de manera tan eficiente como los de los jóvenes. Así, si realizamos un diagrama sobre la densidad del hueso en la mujer a lo largo de su ciclo vital, nos encontramos con que la densidad del hueso desciende paulatinamente a partir de la menopausia en mujeres sin osteoporosis, pero incluso a una edad avanzada, el riesgo de fractura es bajo.

Sin embargo, una mujer con pérdida de densidad ósea, incluso antes de la menopausia tiene un alto riesgo de fracturarse algún hueso.

Intervenciones para frenar la pérdida de masa ósea

Algunas de ellas son: la terapia con progesterona, por ejemplo, para el tratamiento de los efectos secundarios a la menopausia, el uso de otros medicamentos consistentes en compuestos no hormonales y un entrenamiento físico adecuado, junto a una dieta rica en calcio, pueden hacer que descienda la pérdida de masa ósea, pero no pueden frenarla completamente o restaurar lo que ya se haya perdido hasta ese momento.

Factores de riesgo para padecer osteoporosis

  • Ser mujer
  • Tener huesos delgados --como es el caso de la mujer.
  • Tener una edad superior a los 70 años
  • Pertenecer a las razas caucásica o asiática
  • Poseer una historia familiar de fracturas (puede ser, en parte hereditaria)
  • Haber tenido la menopausia a una edad temprana
  • Que los síntomas posteriores a la menopausia hayan sucedido en un intervalo de tiempo prolongado
  • La inactividad, especialmente no sujetar nada de peso

Clasificación de la osteoporosis

La osteoporosis se puede clasificar como primaria o secundaria. La primaria es la que se aprecia en las mujeres mayores, una vez han pasado la menopausia, en las que la pérdida de masa ósea sufre una aceleración mayor a la que correspondería por edad y sexo, pero no se asocia a otra enfermedad.

Factores de riesgo para la osteoporosis secundaria

  • Enfermedad metabólica del hueso, tal como el hipertiroidismo
  • Neoplasia, como el mieloma múltiple o el carcinoma metastático
  • Malnutrición
  • Ciertas terapias con medicamentos como los corticoesteroides
  • Inmovilización prolongada
  • Pérdida de peso debida a viajes espaciales
F

actores de riesgo modificables que pueden potenciar la osteoporosis

  • Fumar
  • El abuso de alcohol
  • La anorexia nerviosa
  • Consumo de un exceso de cafeína
  • Un exceso de consumo de proteínas en la dieta
  • Ausencia de calcio en la dieta
  • Ausencia de exposición a los rayos solares (para generar vitamina D endógena)

El diagnóstico de la osteoporosis se realiza mediante tres métodos principales

  1. Medición radiográfica de la densidad del hueso (densimetría)
  2. Utilización de marcadores bioquímicos de laboratorio
  3. Biopsia del hueso con evaluación patológica
De estas tres técnicas, la mejor es la primera. Existen otras muchas técnicas disponibles como la tomografía computerizada cuantitativa, la absortiometría de rayos-X dual, la ultrasonografía, etc. Lo más común, sin embargo, es que se utilicen medidas concretas para localizaciones específicas de los huesos.

Las partes que suelen analizarse son las que tienen un mayor riesgo de fractura: la cadera (cabeza del fémur, en realidad), la muñeca y las vértebras. Los dos marcadores bioquímicos para la formación del hueso son la fosfatasa alcalina y el suero de osteocalcina. En cuanto a la biopsia del hueso, no suele utilizarse para la evaluación de la densidad del hueso. Este test tiene limitaciones para la práctica clínica diaria pero suele emplearse para la investigación de las enfermedades de los huesos.

Consecuencias de la osteoporosis

Aunque la composición del hueso siga siendo normal (no patológica) la menor densidad del mismo lo hace vulnerable a las fracturas. Así, las roturas de la cabeza del fémur en personas de avanzada edad por caídas, en ocasiones, sin importancia pueden confinar a la persona a una silla de ruedas o a tener que someterse a cirugía.

Cuando las caídas son de espaldas, la columna puede dañarse y llegar a tener consecuencias nefastas sobre la médula. Además, los estudios sobre personas que sufren caídas revelan que éstas tienden a ver incrementada la posibilidad de su muerte debido a las complicaciones que pueden derivarse de sus fracturas (como un tromboembolismo y neumonía, debidas a la inmovilización hospitalaria).

I

ncidencia de la osteoporosis en nuestra sociedad

1 de cada 2 mujeres caucásicas sufren alguna fractura. Por contra, sólo 1 de cada 40 hombres de edad similar la padecen. Los hombres parten de una mayor masa muscular en su juventud, así que su pérdida no supone un deterioro tan grande para su salud como pasa con la mujer.

La mejor forma de tratamiento a largo plazo es siempre la prevención

Todas las personas, especialmente mujeres, deben, desde niños, llevar una dieta rica en calcio y vitamina D. Asimismo, deben practicar ejercicio, pues propicia la creación de masa muscular y ayuda a prevenir los problemas cardiovasculares de la edad adulta.

Además se debe dejar el tabaco. Se ha demostrado que esta droga hace disminuir la masa del hueso porque influye en el organismo de la mujer bajando su nivel de estrógenos. En general, una vida y hábitos saludables mejorarán nuestros huesos y el resto de nuestro organismo, otorgándonos una mayor calidad de vida.