El orzuelo es una infección muy común en los niños. Su manifestación se traduce en una inflamación de las glándulas sebáceas en la base de las pestañas, en forma de bulto de color rojizo y sensible al tacto. El orzuelo no es contagioso.

Se puede formar dentro o fuera del párpado y aunque no represente peligro, puede resultar bastante doloroso. Los orzuelos pueden ser externos o internos. Los externos suelen desarrollarse en las glándulas de Zeiss o de Moll, mientras que los internos hacen lo propio en la glándula de Meibomio.

Etiología de la aparición del orzuelo

Por lo general los orzuelos suelen aparecer asociados a alguna debilidad orgánica –gripe, anemia, estrés u otros– que desencadena un descenso en las defensas del organismo. De ahí a la proliferación de gérmenes que obstruyen las glándulas oculares provocando una blefaritis; la inflamación que puede producir la formación de orzuelos. En el caso de los niños también puede estar relacionado con un control inadecuado de las enfermedades de la visión, como la miopía o el astigmatismo.

Los orzuelos, causados casi siempre por la bacteria Staphylococcus aureus, suelen desarrollarse en pocos días y curarse espontáneamente. En algunos casos, sin embargo, la glándula inflamada se puede obstruir completamente, lo que se conoce como chalazión, con lo que pueden surgir problemas con la visión.

Sintomatología relacionados con el orzuelo

Los síntomas más comunes que produce el orzuelo son el lagrimeo del ojo, la sensación irritante –como si se tuviera arenilla en el ojo– o la sensibilidad a la luz. El dolor también es otro elemento asociado al orzuelo, máxime si este es interno. En algunos tipos de orzuelo la recuperación es más lenta, ya que no puede drenar el absceso con facilidad y, en consecuencia, puede aparecer visión borrosa e irritación.

Prevención para evitar la aparición de orzuelos

La prevención es fundamental para evitar todo tipo de enfermedades. En el caso del orzuelo, una de las primeras recomendaciones consiste en lavarse bien las manos. En las personas susceptibles de contraer esta enfermedad es aconsejable efectuar una limpieza cuidadosa de los bordes de los párpados. El control sobre las enfermedades asociadas a la aparición de orzuelos, como la anemia, la diabetes, los trastornos hormonales y otros, reducirá el riesgo. Y lo mismo debe aplicarse en los casos locales, como el astigmatismo, la miopía, las inflamaciones oculares, la presbicia o las alergias.

Los orzuelos no deben presionarse nunca para conseguir vaciarlos, ya que esto puede conllevar que la infección se disemine.

Diagnóstico y tratamiento para el orzuelo

En realidad no se requiere ningún examen especial para el diagnóstico; el especialista puede determinar su presencia simplemente con mirarlo.

El tratamiento incluye varios procedimientos. Los más habituales son las compresas calientes, que se aplican durante unos 15 minutos en el ojo afectado. Conviene hacerlo tres o cuatro veces al día. Con el objeto de prevenir la conjuntivitis se aplican gotas con antibióticos, aunque para ello siempre hay que contar con el asesoramiento médico adecuado. Hasta no hace mucho venía utilizándose el cloranfenicol, aunque debido a los riesgos que supone para la vista, tal y como han demostrado las últimas investigaciones, se ha eliminado como medicamento de elección para tratar el orzuelo.

Por lo que respecta a los orzuelos recurrentes ayuda el uso de cremas antibióticas. Cuando los orzuelos son muy grandes o no es posible que el pus se elimine será necesario abrirlos para drenar la infección. También hay algunos casos en que el orzuelo deja como secuela una bolita de grasa dura que deberá ser extirpada quirúrgicamente.

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