La ortorexia se define como la fijación patológica por comer de forma sana. Las personas que padecen este trastorno alimentario basan su alimentación en alimentos de origen natural, cultivados ecológicamente, sin grasas o sustancias artificiales que puedan resultar perjudiciales para la salud.

Estas personas suelen rechazar la carne, los lácteos, los alimentos enlatados o precocinados, los azúcares y los refrescos. El agua mineral embotellada y las vitaminas son esenciales en su dieta, y su menú se reduce básicamente a verduras y frutas. La trasgresión de estas normas alimentarias supone un gran malestar y culpabilidad para la persona ortoréxica, que intentará compensar con ayunos más estrictos.

La comida es el centro de los pensamientos y de la vida de quien padece este trastorno. La planificación de lo que van a comer y cómo prepararlo les ocupa un tiempo considerable. Esta obsesión limita su vida cotidiana, ya que han de evitar situaciones que pueden llevarles a comer saltándose sus principios alimentarios.

Las personas que padecen ortorexia con frecuencia tienen manías sobre la limpieza de los alimentos o el uso de determinados recipientes. Tienden a comprar los alimentos en establecimientos previamente seleccionados, leen con minuciosidad las etiquetas de los productos antes de adquirirlos y gastan buena parte del presupuesto doméstico en la adquisición de productos ecológicos.

La ortorexia coincide con la anorexia en la falta de conciencia de la enfermedad. La diferencia fundamental estriba en que, mientras en la anorexia y la bulimia el problema está relacionado con la cantidad de alimentos ingeridos, es decir, es un problema cuantitativo, en la ortorexia es una cuestión cualitativa siendo lo importante la preocupación por la calidad de los alimentos a ingerir.

Epidemiología de la ortorexia

La prevalencia de este cuadro es desconocida en España. Existen datos en Estados Unidos que indican que miles de pacientes han sido hospitalizados como consecuencia de esta alteración en ese país de América del Norte.

Clínica

La personalidad de quienes padecen este trastorno se caracteriza por:

  • Tendencia a obsesionarse.
  • Rigidez.
  • Extremismo.
  • Gran exigencia hacia sí mismos y hacia los demás.
El trastorno se da por igual en ambos sexos. La preocupación por tener una dieta saludable no constituye por sí misma una enfermedad, sino que el carácter patológico lo determina lo obsesivo, es decir, cuando invade de manera persistente el pensamiento e impone numerosas restricciones para el funcionamiento cotidiano.

Dada la la rigidez dietética, quien padece ortorexia evita comer fuera de casa y elude las comidas familiares o sociales. Estas limitaciones en la alimentación pueden acarrear graves problemas de salud debido al déficit nutricional al que se someten. En algunos casos, las consecuencias pueden ser delgadez extrema debido a malnutrición, amenorrea, pérdida del cabello, anemia y un mayor riesgo de contraer infecciones.

Tratamiento de la ortorexia

El tratamiento de la ortorexia exige la combinación de un abordaje nutricional y otro psicológico.

Desde el punto de vista nutricional, los objetivos del tratamiento son:

  • Cubrir los requerimientos nutricionales mínimos.
  • Ampliar gradualmente la gama de alimentos hasta lograr el nivel adecuado atendiendo a la edad, sexo, talla y peso previo a la enfermedad.
La terapia psicológica debe ir más allá de la reducción o eliminación de los síntomas, puesto que el problema de la comida es la manifestación de insatisfacción con su propia vida. El tratamiento pasa por un análisis de las dificultades que tiene la persona en las siguientes áreas:

  • Individual: aceptación de sí mismo, expresión de emociones, toma de decisiones.
  • Familiar: dinámica de funcionamiento, conflictos entre miembros.
  • Social: rendimiento académico o laboral, amistades.
En definitiva, el objetivo de la terapia es que el paciente pase de controlar su comida a controlar y dirigir su propia vida de acuerdo a lo que es y a lo que siente.