Mantener una dieta saludable en la que se consuman alimentos de los tres grupos siempre ha sido la recomendación que médicos y nutricionistas ofrecen a sus pacientes. Estar conscientes de que seguir estos consejos ayuda a conservar la salud en buen estado es una decisión personal, aunque recientemente han surgido diversas patologías en las que existe una clara adicción hacia ciertos productos, en su mayoría de origen vegetal.

En la actualidad, el bombardeo publicitario sobre alimentos ‘buenos’ y ‘malos’, productos light, bio, diet, que hace unos años no se conocían; forman parte indispensable de la vida de las personas en una sociedad influenciada por dichos mensajes, provocando así una relación cada vez más neurótica con la alimentación.

Obsesión por lo sano

Hasta hace tiempo atrás lo importante era comer poco para tener una figura esbelta, pero con el paso del tiempo esto fue derivando en la preocupación irracional por la calidad de los alimentos, es así como Steven Bratman, médico estadounidense especialista en medicinas alternativas acuño el término ortorexia (orthos, "correcto", y orexis, "apetito") para referirse a este problema de alimentación.

Rubén Regardiz, psiquiatra especialista en adicciones explica que quien la padece presenta una serie de creencias y actitudes erradas en torno a la calidad de la comida: “prefieren abstenerse de ingerir alimento alguno, incluso por largos períodos de tiempo; pudiendo dejar de ir a restaurantes de comida rápida e incluso a casa de familiares o amigos por el simple temor a los alimentos que pueda llegar a ingerir”.

Regardiz también expresa que "es un comportamiento obsesivo-compulsivo caracterizado por la preocupación de qué comer y la transferencia de los principales valores de la vida hacia este acto”, dando como resultado que los “afectados tengan ‘un menú en vez de una vida". Considera que tomando en cuesta esto, la ortorexia pudiera ser considerada como una enfermedad adictiva emergente.

No todas las frutas y vegetales

Quienes padecen esta enfermedad excluyen de sus dietas diarias alimentos con altos contenidos de aditivos, grasas, colorantes artificiales y pesticidas; en cambio se vuelcan al consumo exacerbado de productos de origen natural o probiótico y cultivados ecológicamente, aunque también son selectivos al momento de escoger aquellos que van a consumir.

Los ortoréxicos suprimen todo lo que es de origen animal, expone Patricia Silva, nutricionista especialista en Bioquímica Nutricional, porque tienen grasas, “pero en cambio incluyen en su alimentación sólo vegetales y frutas, algunos ni siquiera se producen en su país, a ellos no les importa pagar lo que sea por obtener un producto de este tipo”, puntualiza.

Agrega que hay individuos que no comen zanahoria, “porque tiene azúcar”, dejando de un lado el saber que “es un vegetal rico en beta-caroteno y vitamina A muy importante para el organismo”. Dejan de consumir papa por el almidón que contiene y en frutas enumera que las personas con este trastorno excluyen aquellas como mango, cambur, uvas y sapotes.

Perfil del ortoréxico

Diversas investigaciones se han hecho en torno al tema. Las psicólogas españolas Rosario Muñoz y Amelia Martínez, especialistas en Psicología Clínica y Salud y Sexualidad y Terapia Sexual, respectivamente, realizaron una titulada Ortorexia y Vigorexia: ¿Nuevos trastornos de la conducta alimentaria?.

Según la publicación, quienes sufren de este trastorno son personas muy estrictas, controladas y exigentes consigo mismas y con los demás, además de poseer una conducta obsesivo-compulsiva y estar predispuestas genéticamente. No suelen preocuparse por el sobrepeso, ni tienen una percepción errónea de su aspecto físico, “su preocupación se centra en mantener una dieta equilibrada y sana”, establecen.

Al respecto, Olga Pérez, psiquiatra infanto-juvenil especifica que “las mujeres, los adolescentes y quienes se dedican a los deportes son los grupos más vulnerables”, pues su vida está marcada por la realización de ejercicios rudos y fuertes.

Ortorexia y medios de comunicación

Para el antropólogo y sociólogo, Otto Rosales, dichas obsesiones son vistas como “una ilusión que crea la cultura occidental hacia una búsqueda de la estética y salud corporal… culturalmente vamos a estar expuestos a las dietas y a una serie de productos de este tipo”. Explica que el consumo de ciertos alimentos se debe a que “las estructuras -sociales- se vuelven masivas”. En el juego publicitario, “lo que interesa es vender estos productos, aun cuando no expliquen lo importante que es el consumo de todo tipo de alimentos”.

Abordaje profesional

El tratamiento de los que sufren ortorexia, detallan Yamile Olivares, psicoterapeuta de familia y Rubén Regardiz debe combinar la terapia psiquiátrica con la farmacológica. Explican que dicha psicoterapia es de corte cognitivo-conductual y combina la aplicación de psicofármacos, inhibidores selectivos (serotonina y dopamina) y sedantes ansiolíticos para disminuir la ansiedad del paciente con el trastorno.

Por ende y como exponen quienes tratan estos problemas: “la mejor recomendación es dejarse llevar por el sentido común: comer rico y variado”. Una alimentación balanceada aporta la cantidad de vitaminas y minerales, proteínas y antioxidantes imprescindibles para mantener en equilibrio el funcionamiento físico y psicológico del cuerpo humano.