Un síntoma de madurez expresiva en el alumnado de Secundaria consiste en el uso acertado de las parejas y trios de homónimos presentes en lengua castellana. Un poco de estudio y un poco de práctica nos ayudarán a dominar la homonimia.

Los homófonos y los homógrafos son dos variedades de homonimia que se diferencian porque aquellos repiten exactamente los mismos sonidos pero no las mismas grafías (vaca - baca), mientras que estos sí que repiten las mismas grafías (vino del verbo venir - vino tinto).

El verbo haber en presente de subjuntivo

Por su alta frecuencia de aparición en la conversación y en la redacción, es absolutamente necesario distinguir esta palabra. Se corresponde con el presente de subjuntivo del verbo haber: que yo haya, que tú hayas, que él haya, que nosotros hayamos, que vosotros hayáis, que ellos hayan. En consecuencia, puesto que el verbo haber es el verbo auxiliar de los tiempos compuestos, estas formas aparecen en la conjugación del pretérito perfecto compuesto de subjuntivo: yo haya hablado, tú hayas hablado, él haya hablado, nosotros hayamos hablado, vosotros hayáis hablado, ellos hayan hablado.

Manejar acertadamente estos tiempos verbales y no cometer con ellos errores ortográficos es uno de los indicios más certeros de un dominio ortográfico adecuado.

Existe además un sustantivo que causa homonimia con el verbo haber en esos tiempos; se trata del sustantivo 'el haya, las hayas'. Un hayedo es un bosque de hayas y son frecuentes en el norte de España. Recuerda que se dice 'el haya', como se dice también 'el alma, el aula, el área', porque en castellano le ponemos el artículo masculino si la palabra siguiente empieza por una 'a' tónica. Sin embargo, el plural es 'las hayas', en femenino.

Ejemplos:

  • Cuando hayas acabado las tareas, nos iremos de paseo.
  • Cuando ya no haya gente, cierra la puerta del bar.
  • Cuando visito un bosque de hayas, me siento en un lugar encantado.

El verbo hallar, sinónimo de encontrar

Aunque no es una palabra del léxico coloquial, de la conversación habitual, también cuenta con una presencia destacada en la conversación cuidada y en la redacción esmerada. Es mucho más frecuente escuchar lo siguiente: Manuel se marchó porque se encontraba enfermo, y es menos frecuente escucharlo así: Manuel se marchó porque se hallaba enfermo. Se habla más a menudo de un descubrimiento que de un hallazgo.

No obstante, la ortografía de este verbo es muy fácil, porque lleva la elle o doble ele en su raíz y, por consiguiente, la mantiene en toda su conjugación: yo hallo, tú hallas, él halla, nosotros hallamos, vosotros halláis, ellos hallan. Siempre permite su sustitución por el verbo encontrar, pues son sinónimos con una amplísima coincidencia distribucional:

Ejemplos:

  • Cuando no pierde algo, no para hasta que la halla.
  • Ha abandonado la sala porque se halla indispuesto.
  • Halla la solución de este problema.

El aya y el ayo

El diccionario de la Real Academia lo define así: Persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación. En consecuencia, no se trata de una mera cuidadora, sino más bien de una institutriz, de una maestra encargada de educar a los hijos en toda la extensión de esa palabra: formarlos académicamente, atender sus cuidados diarios y guiarlos en su vida.

Estas funciones las ejercía una persona que entraba al servicio de una familia de la nobleza con ese propósito. Del mismo modo, los hijos de familias nobles disfrutaban de los servicios de sus preceptores, personas encargadas de instruirlos en el uso de algún instrumento musical o la práctica de la equitación. En la actualidad, es una palabra en desuso, sustituida por sinónimos más o menos afortunados: preceptor, mentor, maestro, cuidadora, tutora, etc.

Ejemplos:

  • El aya más conocida en el mundo del cine es Mary Poppins.

Los adverbios acá y allá

No hay ninguna posibilidad razonable de confundir haya, halla o aya con el adverbio allá. En primer lugar, porque es una palabra aguda y las otras jamás lo son; en segundo lugar, es un adverbio de lugar y las otras formas nunca pueden funcionar como adverbio; finalmente, forma pareja con acá y ambas están emparentadas con aquí, ahí y allí, adverbios de lugar también.