Generalmente se acepta que fue al final del Imperio Carolingio cuando las relaciones feudo-vasalláticas adquirieron las características que se difundieron en los siglos IX, X, XI y XII. El origen del proceso se suele relacionar con las invasiones de musulmanes, eslavos, magiares y normandos. Estos pueblos pusieron en evidencia el poder central que delegó la defensa en los señores.

Además, hubo problemas dinásticos que también socavaron el poder real. Todo ello contribuyó a fragmentar el poder político y el territorio. Este escenario culminó con un proceso de ruralización económica y declive urbano que favoreció la aparición de grandes latifundios. Para muchos autores este modelo feudal se desnaturalizó a partir del s.XII cuando la situación socio-jurídica del campesinado frente al señor se degradó.

Perspectivas en la interpretación del origen

Básicamente son dos las perspectivas historiográficas que responden a cual es el origen del feudalismo: germanista y romanista. Las dos corrientes atribuyen la génesis del feudalismo a la unión de elementos germánicos y de la sociedad tardorromana de carácter esclavista. La cuestión debatida se refiere a la proporción en que cada elemento afectó el proceso y cuándo se produjo.

Los germanistas remontan el feudalismo a los siglos V y VI, mientras que los romanistas, como G. Blois y P. Bounassie, lo sitúan con el fin del Imperio Carolingio y los cambios sociales relacionados con la desaparición del esclavismo.

Modelos feudales e invasiones bárbaras

Perry Anderson, en Transiciones de la antigüedad al feudalismo, propone 4 modelos diferentes en base a la localización geográfica y cronológica: Europa Occidental, Norte de Europa, Este de Europa y Bizancio.

En concreto, para el modelo del Norte de Europa, P. Anderson observa diferencias entre las dos oleadas de invasiones germánicas, la del s. V y la del VI:

  • En la 1ª oleada (año 406) participaron suevos, vándalos, alanos, visigodos, ostrogodos y bungundios que eran pueblos que habían estado en contacto con el mundo romano; por tanto, el modelo socio-económico tardorromano se mantuvo. El modelo tardorromano se caracteriza por la existencia de latifundios controlados por oligarquías y mantenidos por esclavos y colonos. Este modelo evolucionó hacia la concentración de tierras a cambio de protección
  • En la 2ª oleada (s.VI), francos, anglos y sajones aportaron más elementos propios porque eran pueblos que conservaban su identidad. En la segunda oleada de invasiones las propiedades tardorromanas fueron confiscadas y repartidas según el modelo germánico: una parte era para el rey y el resto se repartía entre los jefes de clan que a su vez la compartían con los miembros del clan.

Fundamentos del desarrollo feudal: el modelo germánico

Las invasiones bárbaras provocaron cambios en todos los niveles sociales del mundo romano en disolución. Uno de los aspectos fundamentales que varió fue la economía. En este sentido, las propiedades tardorromanas que fueron conquistadas se repartieron según el modelo germánico, basado en:

  • La comunidad de aldea y el clan
  • La tierra comunal de uso ganadero
  • El alodio explotado a nivel familiar
Otro de los cambios destacable fue la desaparición generalizada del Derecho Romano y la difusión del modelo social germánico. Así, las sociedades se organizaron entorno a una monarquía de carácter electo por debajo de la cual se situaba una aristocracia formada por jefes de clan. La base social se caracterizó por la diversidad: agricultores, ganaderos y artesanos.

La dinastía carolingia: Carlo Magno

A partir del contexto descrito, el modelo feudal se desarrolló ligado a la unificación de territorios en la Europa Occidental bajo el poder de la dinastía carolingia. Destaca, en este proceso, la constitución del reino franco por parte de Clodoveo (primer rey de la dinastía merovingia) a finales del s. VI. En este periodo se comienzan a esbozar alguno de los rasgos que definen el feudalismo, por un lado la fragmentación territorial y, por otro, la aparición de una nobleza cada vez más independiente políticamente.

El reino franco se dividió en 3 territorios: Austrasia, Neustria y Borgoña que controlaban en mayor o menor medida sus zonas de influencia. En estos territorios el rey delegó su poder en los mayordomos palatinos quines se adueñaron de los cargos e incluso los legaron.

El inicio de la dinastía carolingia (Pípinidas) en el s. VII, va unido al proceso de unificación de territorios que fundamentó el Imperio Carolingio. Pipino III el Breve vinculó los 3 reinos principales con la mitra papal, lo que legitimó a la dinastía carolingia en detrimento de la dinastía merovingia.

La fragmentación del Imperio Carolingio y las bases del sistema feudal

Los problemas dinásticos motivados por el enfrentamiento entre Pipino, por un lado, y su hermano Luis y su padre Carlo Magno, por otro, son un elemento clave en la formación del modelo feudal. Esta situación favoreció la práctica de exigir fidelidad a los vasallos a cambio de un beneficio que, de forma gradual, derivó en concesiones territoriales. En este contexto, la red de vinculaciones de tipo feudal se hizo más compleja articulando toda la sociedad medieval.

A la muerte de Luis el Piadoso se originó una guerra entre sus hijos: Carlos el Calvo, Luis y Lotario que finalizó con el Tratado de Verdún (843). La Capitular de Quierzy, aceptada por Carlos el Calvo, asumía las bases del sistema feudal. En este momento el Imperio se disgregó afectado por los factores siguientes:

  • Las invasiones
  • La patrimonialización de los cargos
  • La desaparición y fragmentación del poder central
  • El aumento del poder de la nobleza
  • La multiplicación de los juramentos de fidelidad