El tarot esta trufado de elementos cristianos, junto a otros que no lo son, muy propios del imaginario medieval de la Europa Occidental o “Cristiandad” -como a veces se la conoce-. Sí alguna de sus figuras evoca algo “mágico”, en lo simbólico, es magia occidental y alquimía – la rueda de la Fortuna, la Muerte, el Diablo, etc.- y eso en los arcanos mayores, los menores son, simplemente, los palos de la baraja.

Un juego

Baraja que se utilizaba como juego de naipes y en absoluto como medio de adivinación. Por ejemplo, la prohibición, recogida por Jodorowsky, en relación a los estatutos de 1337 de la abadía de Saint Victor, esta dirigida a “jugar a cartas”, no a la realización de mancia alguna. Tanto los datos como la simbología del tarot son bastante significativos acerca de sus orígenes en la Europa medieval.

Especulaciones sobre el tarot

Centrándonos en los símbolos de los arcanos mayores, lo que hay son huellas de cristianismo -ya mencionadas- y, tal vez, de catarismo -no olvidemos el papel de Tolouse en la génesis de los naipes-, pero eso último también nos vuelve a situar en la Edad Media europea, respecto a esa posibilidad, curiosamente, Court de Gébelin, arroja algún dato en su “Le Monde Primitif”: "En Provenza, se les llama Sirvientes de la Oscuridad. Este nombre designa una raza de ladrones que, en 1361, había causado en este país y el Condado Venaissin, una destrucción tan horrible, que los Papas se vieron obligados a predicar una cruzada para su exterminio. Las cartas no fueron introducidas en la corte de Francia hasta el sucesor de Carlos V ". Se temía, que a través de esa introducción, se hiciese daño a la decencia, y, en consecuencia se imagina un pretexto: se hace para calmar la melancolía de Carlos VI. Donde se inventa bajo Carlos VII, el Juego de Picas. Este juego fue causa de que las cartas se expandieran, desde Francia, a otras muchas partes de Europa"

Cierto es que los últimos registros de procesos inquisitoriales contra los cátaros en Occitania se datan hasta 1330 e.c. Pero, obviamente, la larga trayectoria del catarismo occitano, de más de trescientos años, alguna impronta pudo dejar también los naipes. Muy poco se sabe de sus doctrinas -digamos que el Santo Oficio trabajó a fondo-, pero en sus jerarquías no había diferenciación de sexos, en ese sentido, la carta de “La Papesse”, pudiera ser significativa. Como también el color del personaje: blanco. De todas maneras, esto sería muy especulativo.

Rabelais y los juegos de Gargantúa

Por otra parte al inicio del capítulo XX de su “Gargantúa”, François de Rabelais, da un exhaustivo detalle de todo tipo de juegos, incluyendo los naipes, cuando habla de los juegos de Gargantúa:

“Luego murmurando pesadamente una buena ración de gracias, se lavaba las manos en vino fresco, se limpiaba los dientes con una pata de cerdo y charloteaba alegremente con su servidumbre. Luego extendido el tapete sobre la mesa, le traían muchas cartas, muchos dados y muchos tableros, pues allí se jugaba:

(A continuación, murmurando, pesadamente, una parte de la oración, se lavó las manos con vino fresco, se limpió los dientes con manitas de cerdo y conversó tranquilamente con su pueblo. Entonces, extendió el tapiz verde, por él se encontraban muchas cartas, muchos dados, muchos tableros, luego se fue a jugar:) "

A la berlanga.

A la prima.

A la vela.

Al robo.

Al triunfo.

A la picardía.

Al ciento.

A la espinela.

A la desgraciada.

A escudriñar....(...)”

Curiosamente existe un vínculo entre Rabelais y Crowley: la idea y la palabra “Thélème” -”Thelema” en la versión de Aleister Crowley-, amén de las propias cartas de las que hablamos, podría decirse que Crowley no podía faltar a esa cita.

Origen definible del tarot

Con independencia de cómo se valore el tarot y su funcionalidad como mancia o, cuando menos, instrumento que muestra cosas de la psique humana. Por lo que respecta a su origen definible del tarot, se puede seguir a Jodorowsky,. Alejandro Jodorowsky realiza una labor de investigación, que demuestra que esas cartas no va más allá de la Edad Media. No hay otras pistas más antiguas de los naipes en sí, de los que ni siquiera puede deducirse, de esas fuentes, su utilización en mancias o meramente lúdica.

Lo único que consta en atribuciones esotéricas a los naipes o bien orígenes remotos son las infundadas especulaciones de Court de Gébelin y de Waite y eso sitúan a esas hipótesis entre lo mistérico y lo legendario, pero en el siglo XVIII e.c. y en el marco especulativo del Siglo de las luces,. Eso sí, en la vertiente del pensamiento especulativo irracional.