Ana es un nombre de gran acogida internacional, está traducido en diferentes versiones y ha sido y es uno de los más usados entre las mujeres de todo el mundo. Su significado en la palabra hebrea, Hanna, origen claro del nombre, tiene raíz femenina y sería "mujer benéfica, compasiva, llena de gracia". En la historia el nombre ha sido usado por reinas y princesas, aunque también era muy común entre las gentes del pueblo. A la madre de la Virgen María se le atribuye el nombre de Ana, pero no aparece en el Nuevo Testamento, sino en los evangelios apócrifos de Santiago que son del siglo II d. C.

Ana es un palíndromo

El nombre de Ana se puede leer de derecha a izquierda o viceversa; es un palíndromo, palabra o frase que se puede leer al revés. En su origen hebreo no era posible, pero acabó siendo un nombre muy del gusto de los sefardíes, los judíos hispanos, que en su traslación al castellano sefardí el nombre de Ana se decía Jana y de ahí pasó al castellano como Hana y luego, al no pronunciarse la h, como Ana.

La tradición cristiana, decíamos, considera a la madre de la Virgen María como Ana; es decir, “compasiva y llena de gracia”. Pero se referían más a atributos personales que al nombre, no es hasta más de cien años después que aparecen escritos del cristianismo primitivo (en la Biblia solo aparece una Ana como madre del profeta Samuel) llamando a la madre de la Virgen con el nombre de Ana.

Ana y sus múltiples variantes

Aunque parece que no, por el chiste fácil que saldría, también Ana tiene su correspondiente en masculino. No se trataría del que están mal pensando, sino de los vocablos Ananías y Abderramán; nombres masculinos derivados del nombre femenino Ana más comunes y empleados en el entorno cultural de Oriente Próximo, entre judíos y musulmanes.

Pero el nombre de Ana ha tenido traslaciones y variantes en casi todas las lenguas. Ejemplos más escuchados: Annette, Anuska, Aniuska, Anabel, Anabella, Anne, Annie, Anita, Anaís, Anna, Hanna, Hannah, Anía, Ani, Anita, Nancy…

Ana asociado a un diario, ‘El diario de Ana Frank’

Ana Frank era una niña adolescente miembro de una familia judía de origen alemán que estuvo escondida en una casa de Ámsterdam durante más de dos años (1942-1944), ocultándose de los nazis que habían ocupado los Países Bajos. Durante ese largo tiempo escondida de la sinrazón nazi, Ana Frank escribió un diario sobre su vivencia y las relaciones que mantuvo con las otras siete personas escondidas: sus padres y su hermana, otra familia judía, los Van Pels, con su hijo Peter (del que se narran en el diario incipientes sentimientos románticos) y el dentista también judío, amigo de la familia Frank, el doctor Fritz Pfeffer.

Este diario se ha convertido, tras el lamentable desenlace vital de su autora, pues delatado el grupo oculto sus miembros son detenidos y deportados a distintos campos de concentración y Ana Frank morirá de tifus en Bergen-Belsen, en un testimonio único de la visión íntima de un ser humano sobre uno de los hechos trascendentales de la historia contemporánea: la Segunda Guerra Mundial.

Ana Bolena, Ana de Austria…

De la Historia el primer nombre que se nos viene a la cabeza es el de Ana Bolena, la segunda esposa de Enrique VIII que provocó el divorcio forzado con Catalina de Aragón y la separación de la iglesia de Inglaterra de los lazos con Roma, germen del Anglicanismo cristiano. Ana Bolena, pasión del rey, acabó decapitada por supuestos engaños al monarca, causando gran desconcierto entre los ingleses que contemplaron como su rey había hecho lo imposible (romper con Europa y el Vaticano) para desposarla.

En Austria debía ser muy del gusto de sus nobles y monarcas el nombre de Ana, pues son varias las princesas y reinas que lo llevarían provenientes de esa dinastía. Como lo atestiguan las Anas de Austria de España, Polonia y Francia durante la Edad Moderna europea. Ana es un nombre de apariencia sencilla pero que resulta de gran “dignidad”.