La producción de muñecas Madame Alexander se inició en 1923 y se ha mantenido hasta nuestros días.

Beatrice Alexander fue pionera en la fabricación masiva de muñecas que representaban personas reales como la princesa Elizabeth o las quintillizas Dionne. Por otra parte, personajes de ficción como Scarlett O`Hara o Blancanieves pasaron a la industria juguetera gracias a la pericia de Madame Alexander.

Club de Madame Alexander

Son numerosos los adultos apasionados por el coleccionismo de estas muñecas, el club de Madame Alexander es una muestra de ello. Esta asociación permite poner en contacto a los coleccionistas, participar en eventos y asistir a la convención anual que se realiza de forma itinerante por todo el territorio de Estados Unidos. Allí los aficionados pueden participar en talleres, seminarios, intercambios, o dedicarse a la búsqueda de nuevas adquisiciones.

Beatrice Alexander

Bertha Alexander, que cambiaria su nombre por el de Beatrice, nació en Brooklyn el 9 de marzo de 1895. De padres emigrantes, Beatrice, creció en un barrio pobre y multicultural neoyorquino. Su amor por las muñecas y sus vestidos la condujo a alcanzar sus sueños. Gracias a su esfuerzo, tenacidad, creatividad y visión innata para los negocios, esta mujer consiguió crear y hacer crecer la fabrica de muñecas más famosa del mundo.

El hospital de muñecas

El interés de Bertha por el mundo de las muñecas provenía de su infancia. Las muñecas de composición, debido a su delicadeza, a menudo sufrían roturas o desperfectos y el padre de Beatrice se dedicaba profesionalmente a repararlas en su hospital.

La pequeña creció jugando con las muñecas que esperaban ser restauradas en el hospital, y el trabajo artesanal realizado con mimo por su progenitor despertaría, más adelante, su interés profesional. Por otra parte, en los clientes que acudían al taller de su padre vio reflejados otros mundos y formas de vida muy alejados del entorno humilde en el que vivía.

Cuando se casó en 1912, tras haberse graduado con excelentes calificaciones, realizó un curso de comercio de 6 meses de duración, que la orientó hacía un empleo administrativo, teneduría de libros.

Madame Alexander Company

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el hospital de muñecas se vio gravemente afectado por el embargo económico de los aliados sobre los productos alemanes. Ello se debía a que parte de las muñecas y materiales utilizados procedían de Alemania.

Beatrice se decidió a fabricar muñecas con la ayuda de sus hermanas en la humilde cocina de la casa de los Alexander. Las primeras muñecas eran de trapo, su atuendo de enfermeras quería simbolizar la participación femenina en la guerra. Se vendieron con celeridad y gracias a ello el negocio de Maurice no fue a la quiebra.

Tras perder a su segundo hijo a consecuencia de la gripe española, Beatrice centró todos sus esfuerzos en crear su propia compañía. Para iniciar su negocio solicitó un préstamo de 1600$. De su iniciativa nacería Alexander Doll Company.

Desde entonces la factoría Alexander no paró de crecer, a pesar de innumerables contratiempos como la inundación del local, con la consecuente pérdida de material, o las dificultades que entrañaba el hecho de ser mujer en un mundo en que los negocios eran manejados mayoritariamente por hombres.

La atención a los detalles, el escrupuloso cuidado en el diseño tanto de las propias muñecas como en la elección del vestuario adecuado, le dieron a la compañía de Madame Alexander una imagen de calidad que caracterizaría a la marca.

Madame Alexander en la vanguardia de la industria muñequera

Gracias al inmenso poder creativo de esta mujer, la industria de Madame Alexander fue precursora de muchos elementos relacionados con la industria de muñecas

  • En los años 30 fue la primera en el uso de licencias para la fabricación de muñecas. Personajes históricos, de cine, o del mundo del arte se vieron plasmados en sus creaciones.
  • Más adelante fabricó muñecas con ojos durmientes, con mecanismo de apertura y cierre.
  • De la marca Madame Alexander son las primeras muñecas que se realizaron en plástico duro. Para ello utilizó la tecnología DuPont.
Beatriz se retiro en 1988 a los 93 años de edad, moriría en 1990, desde entonces la compañía pasó a otras manos y continua la producción de muñecas en la actualidad.