Ian Mckellen, 1935, Lancashire, Gran Bretaña, el célebre Gandalf de “El Señor de los Anillos”, entrevistado durante una vista a España sobre sus inicios en el cine, señalaba que recibía entonces advertencias acerca de que éste era un universo poblado de personas “raras”, ahora, al recordar esta situación, el veterano y laureado actor, destacado activista de la causa gay, menciona que, para su contento lo señalado no era una mentira y le ayudó a sentirse cómodo en el mundo del cine y de las candilejas.

El intérprete de Gandalf, distinguido con el título de Sir, por la reina Isabel II, reivindica así su homosexualidad militante como miembro del Orgullo Gay que, bajo esta denominación genérica llama a establecer igualdad de derechos y dignidad para las hasta hoy conocidas como "minorías sexuales": lesbianas, gays, trans y bisexuales. Como portavoz de Stonewall, importante organización de resorte , el mago cinematográfico participa y promueve las festividades de homosexuales que se celebran anualmente a fines de junio.

Las feromonas, Charlie Sheen y el “Orgullo Macho” de Hollywood

Sheen, paradigma del “macho de pelo en pecho, mujeriego y bebedor”, para justificar lo que, aun para el mundillo cinematográfico, constituyen excesos, no vacila en citar en misiva a sus admiradores, al legendario Errol Flynn, inolvidable “Capitán Blood” cuyas combinaciones explosivas de sexo, alcohol y drogas, tiende a experimentar fielmente el actor de “ Dos Hombres y Medio”.

Flynn fue tan militante como McKillene lo es hoy, pero en el tema político, decidido sostenedor de la causa independentista irlandesa (y por ello acusado de simpatías nazistas), un macho en la pantalla y fuera de ella. Boxeador aficionado (“Gentleman Jim”), en el cine y en la vida real-se lió a puñetazos con el director John Huston, otro aventurero de armas tomar, durante el rodaje de “ Las Raíces del Cielo”, 1958, Flynn vivió en pleno-igual a Charlie hoy-, situaciones complicadas con drogas, sexo y violencia consignados en partes policiales que, al igual como acaece con Sheen , parecen aumentar la fama y simpatía que rodean a ambos.

Tiempos en que “salir del armario” era, como mínimo, un suicidio social

Pero el actor irlandés fue un prisionero de la moral de su tiempo. Como lo publicitaban diarios de la época, rápidamente ignorados y ahora confirmados por su camarada de actoría e igualmente famoso entonces, Mickey Rooney, Flynn demostraba igual de elevado apetito para con muchachas y efebos.

Si admitirlo ahora es difícil (caso Ricky Martin y su homosexualidad ya bastante comentada antes y sólo hoy confirmada por él mismo), pensar al Flynn, romántico y conquistador del bello sexo, en prácticas bisexuales, era simplemente imposible.

Quizás habría sido un mejor ejemplo por parte de Sheen citar al siempre impertérrito Robert Mitchum. Este grandote actor visitó cárceles, agraciadamente para él, por breves periodos, debido al grave delito de consumir conjuntamente marihuana y muchachas menores.

En esa época lo de fiestas con “estrellas porno ” era un término desconocido. No es que no existieran pero no brillaban, no podían, para el gran público.