La India, con casi 1.200 millones de habitantes, no es solo el segundo país más poblado de la tierra, solo por detrás de China, sino también la mayor democracia del mundo. Un sistema poco frecuente en países asiáticos y en vías de desarrollo como la India, pero que pervive desde hace más de 60 años a pesar de las tensiones internas. ¿Cuál es el secreto de este peculiar sistema político?

La India, la mayor democracia del mundo

Desde su independencia en 1947, la India adoptó un sistema democrático que hasta entonces había estado reservado para países con cierto desarrollo económico. La democracia tampoco había triunfado nunca en un país tan poblado ni con tantas diferencias económicas, sociales, religiosas y étnicas como las que presentaba, y sigue presentando, la India.

Sin embargo, la India ha mantenido durante los últimos 60 años un sistema democrático parlamentario basado fundamentalmente en la diversidad. El Congreso Nacional Indio, una de las formaciones que hicieron posible la independencia, ha controlado el parlamento durante la mayor parte de este periodo.

Sistema político de la India: el federalismo

Si hay algo que define al sistema político de la India es su concepción pseudofederalista, que en cierto modo comparte algunos rasgos con el sistema español. La gran variedad de regiones, castas sociales y religiones, que hasta entonces no habían compartido una organización política común más que en momentos muy alejados de la historia, llevó a crear un Estado donde las provincias tuvieran un peso importante.

La constitución de la India define así al Estado como una unión de Estados y no una federación. Esto implica, al igual que pasa en el Estado español, que a pesar de la importancia de las regiones, la unidad central está por encima de las unidades inferiores. Es así un caso de descentralización (cesión de poder desde las instancias superiores a las inferiores) y no de federalismo, que supondría una cesión en sentido inverso.

Este sistema, sin embargo, no ha satisfecho a todos y algunas regiones, especialmente las del corredor rojo controlada por los maoístas, son escenario de revueltas y tensiones.

La religión en la India y el laicismo

La India acoge a seguidores de la mayor parte de las religiones practicadas en el mundo. Aunque con una gran mayoría hinduista (casi el 80 por ciento de la población pertenece a esta confesión), la India tiene además una de las mayores comunidades musulmanas del mundo, además de un importante grupo de cristianos. A pesar de que el budismo nació en la India actualmente ha perdido fuerza y apenas tiene ocho millones de seguidores en el país.

Para evitar los problemas de convivencia, la Constitución india define al país como laico. Esto implica ante todo que el Estado tratará de forma igualitaria a todas las religiones, sean mayoritarias o minoritarias. Sin embargo, esto no ha servido para apaciguar a algunos sectores, especialmente musulmanes, que ya obligaron a la creación de Pakistán, territorio antes perteneciente a la India, en 1947. Los enfrentamientos, especialmente en la franja fronteriza de Cachemira, son frecuentes.

La India, un país de diferencias económicas y sociales

Las diferencias económicas y sociales son probablemente uno de los elementos que más dificultan el desarrollo normal del sistema democrático. La fuerte discriminación lleva además a una violación sistemática de derechos humanos.

En este sentido, las diferencias entre ricos y pobres, que ha sustituido bajo sus mismas reglas al anterior sistema de castas, y entre religiones son probablemente las más importantes. En este sentido, las personas de bajos ingresos y procedentes del campo, así como aquellos pertenecientes a minorías étnicas, especialmente los musulmanes, sufren una discriminación por el resto de la sociedad.

La India es por tanto un sistema democrático que, aunque aún tiene importantes defectos, supone un modelo para muchos otros países plurales que tienen muchas más dificultades para reconciliar a su población.