Un gran y refrescante fenómeno está experimentando el mundo de la ópera hoy. No sólo se atreve a contar sin mordazas las escandalosas historias de celebridades de nuestro tiempo, sino también se beneficia del extraordinario talento de músicos de larga trayectoria en el pop.

A raíz del éxito en la temporada pasada de la ópera Anna Nicole, el Royal Opera House (ROH) de Londres ha convocado a una serie de compositores y escritores, para que en una tormenta creativa surjan nuevas producciones que permitan hacer frente a las exigencias de la ópera hoy y estar a la vanguardia en su desarrollo a todo lo largo del siglo XXI.

Del Pop a la ópera

La necesidad de actualizar el género se ha visto potenciada por un hecho, que parece de menor importancia en el mundo cultural, pero que ha resultado muy beneficioso y es la obsesión que han desarrollado algunos protagonistas de la música pop por la ópera. Y no ópera rock de la variedad de Tommy o Jesucristo Superstar, sino del repertorio clásico asociado a los teatros de ópera tradicional.

Rufus Wainwright, Elvis Costello, Will Gregory Goldfrapp y Damon Albarn se encuentran entre los que recientemente han montado una ópera con diversos grados de éxito. Pero Stewart Copeland, el baterista del legendario grupo Police y un hombre de ambición y energía sin límites musicales, reclama ser el pionero. Su nueva ópera en un acto, Tell-Tale Heart (El corazón delator), es run encargo de la serie OperaShots del ROH, basada en una historia espeluznante de Edgar Allan Poe .

Copeland confirmó al periódico The Telegraph en la rueda de prensa del ROH: "Para un compositor, la ópera es el final. Escribir canciones pop es divertido. Uno se puede estirar en un álbum de concepto, pero todavía se está básicamente limitado a guitarra, bajo y batería. También he hecho un montón de música de cine, que me permite jugar con la orquesta, pero al final el director se encuentra en el asiento del conductor. Pero con la ópera el compositor es Dios. Y me gusta jugar a ser Dios".

Copeland agregó. "Estoy listo con mi siguiente ópera titulada La balada de Sarah Palin, en la que nuestra heroína salva a Estados Unidos de las Panteras Negras".

La modelo de Playboy Anna Nicole

Los titulares de los medios de comunicación ofrecen una gran fuente de inspiración para las nuevas composiciones. El más resonado éxito de taquilla en la reciente temporada de ópera del ROH en Londres, se basa en la vida de la ex-modelo de Playboy Anna Nicole Smith.

El libretista de la ópera Richard Thomas, el mismo de Jerry Springer: The Opera, dijo al periódico británico Metro: "Cuando comencé a trabajar en esta ópera, le pregunté a mis amigos lo que sabían acerca de Anna Nicole Smith y todos respondieron casi de la misma manera: ¿No es la que tiene un implante de senos enorme, se casó con un multimillonario muy viejo y ya se murió?.

Thomas continuó diciendo: "Pero lo que mucha gente olvida es que su hijo de 20 años de edad, Daniel, a quien amaba más que a nadie, murió en su cama días después del nacimiento de su hija. Eso es realmente triste y horrible. Eso es lo que hace de esta una historia fascinante de contar. Ese es el ingrediente fundamental que la hace ópera".

Como es de esperar el sexo, el lenguaje extremo y el abuso de drogas son parte de la ópera. Incluso se hace mención a la afamada firma de calzados Jimmy Choo. Después de todo, fueron los ingredientes de una vida que pasó del glamour dudoso del símbolo sexual, a través de largas y viciosas luchas legales por una sobredosis fatal.

Un pacto con la carne

Fausto, con su pacto con el diablo, no está muy lejos del pacto que parece haber firmado Anna Nicole con sus senos, que le dieron un desmesurado éxito y al mismo tiempo le destrozaron la columna vertebral, ocasionándole un dolor constante que la hizo dependiente y adicta a los calmantes hasta matarla.

Podría entenderse entonces, que estas nuevas composiciones son más de lo mismo. La diferencia es que no existe hoy alguna referencia cercana de Fausto, en cambio de Anna Nicole y Sarah Palin sí.