Operación “Rápido y Furioso” fue el nombre con el que se denominó el plan de acción que tomó la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (BAFT, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, para vender armas a presuntos criminales y dejarlas pasar hacia la frontera con México con el objetivo de poderlas rastrear y darle seguimiento, esperando identificar a los responsables que trafican armamento que luego va a parar a manos de narcotraficantes.

Esto sucedió de octubre de 2009 a septiembre de 2010, tiempo en el cual se calcula que se traficaron de 1.500 a 2.500 armas que ingresaron a territorio mexicano de forma ilegal, de las cuales 797 fueron recuperadas. Todo esto pasó sin que las autoridades norteamericanas informaran o alertaran al Gobierno de México sobre el operativo y las posibles consecuencias que podría acarrear.

Asesinatos de dos agentes estadounidenses

El 14 de diciembre de 2010, el agente de la patrulla fronteriza Brian Terry fue asesinado en Arizona por presuntos narcotraficantes mexicanos. Dos meses después, el 15 de febrero de 2011, el oficial de Migración y Aduanas de los Estados Unidos, Jaime Zapata, también fue asesinado por un grupo de sicarios que emboscó la camioneta donde viajaba en San Luís Potosí.

Ahora, las autoridades estadounidenses han reconocido que los dos agentes fueron asesinados con rifles AK-47 que fueron comprados durante la operación “Rápido y Furioso”, y que ingresaron a territorio mexicano como parte de esta estrategia, pero nunca pudieron rastrearlos y recuperarlos antes de que sucedieran los ataques.

Escándalo por declaraciones de un agente de Phoenix Arizona

El agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, John Dodson, asignado a la zona fronteriza de Phoenix, Arizona, declaró a la cadena de televisión CBS y a The Center of Public Integrity (CPI), detalles sobre el operativo “Rápido y Furioso” en el que participó por órdenes de sus superiores, permitiendo la venta y el tráfico de armas en la zona fronteriza.

En sus afirmaciones, Dodson aseguró que el programa tuvo muchas críticas y que a pesar de eso, se mantuvo hasta septiembre de 2010. También señaló que uno de los argumentos que recibieron de sus superiores para no detener este operativo fue que “no se puede tener omellet sin romper algunos huevos”, como referencia al riesgo que implicaba esta acción.

Pero según este agente, el peligro todavía no termina ya que la mayoría de las armas andan en la calle y en manos de grupos criminales: “no hay nada que podamos hacer para reunir las armas, se han ido”, dijo.

Y añadió: "se van a convertir –las armas– en delitos en ambos lados de la frontera” y expresó su preocupación debido a que “con el número de armas que dejamos pasar, no vamos a saber cuántas personas fueron asesinadas, violadas, robadas…”

Millones de armas en México en manos del narcotráfico

La posesión de armas de fuego ha crecido de manera alarmante en México en los últimos años y se calcula, según cifras del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAI), que existen alrededor de 15 millones de armas en todo el territorio nacional.

Datos sin duda alarmantes, si se toma en cuenta que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) asegura que esa dependencia ha otorgado cerca de cinco millones de permiso de portación de arma; es decir, existe un sobrante de más de 10 millones de armas que no están reguladas y que toman mayor relevancia ahora que en México la violencia y los asesinatos llegaron a cifras nunca antes vistas en la historia reciente.

Marzo de 2010, el mes más violento y con más armas en México

2010 fue un año muy violento para México, en donde las cifras oficiales revelaron que 15.273 personas murieron, pero marzo fue particularmente el mes que más muertes hubo, cifra que llegó a casi 1.000 decesos en enfrentamientos y ejecuciones.

Pero según las declaraciones de John Dodson, en este mismo mes fue cuando la operación “Rápido y Furioso” dejó pasar una mayor cantidad de armas a México, que tan solo en Phoenix, sumaron 359 entre pistolas de todos los calibres, rifles AK-47 e incluso, rifles de asalto capaces de atravesar cualquier tipo de blindajes.

Esta correlación entre el aumento de la violencia y de los asesinatos en México y el número de armas que cruzaron la frontera, fue uno de los detonantes internos que hicieron tambalear la operación “Rápido y Furioso”, aunque las autoridades negaron el hecho y confiaron en el éxito del operativo, que para entonces ya estaba muy desgastado, según lo dio a entender Dodson en la entrevista a CBS.

México pone los muertos, EEUU las armas

Este escándalo refuerza la necesidad de controlar el tráfico de armas que en su mayoría provienen de los Estados Unidos y que llegan sin mayor problema a manos del crimen organizado en México. Y a pesar de que el Presidente de ese país, Barack Obama, ha declarado que está haciendo lo posible por buscar mecanismos eficaces para frenar este fenómeno, la realidad demuestra que hay pocas posibilidades de que suceda.

Por otra parte, el problema radica en que en aquel país, la venta de armas es legal y cualquiera puede comprar un artefacto de este tipo si cumple con los requisitos que exigen las autoridades. De ahí que el gobierno mexicano afirme que el 80% de las armas decomisadas –cerca de 75.000 procedan de establecimientos que se ubican en la zona fronteriza de los Estados Unidos con México.