En la primavera de 1943 y después del fracaso nazi de la invasión de la Unión Soviética, la llamada Operación Barbarossa, se ordena agrupar a científicos y técnicos alemanes para crear nuevas armas para el III Reich.

El jefe de la GESTAPO, Heinrich Müller, encomendó al ingeniero de la Universidad de Hanover, Werner Osenberg, que era al mismo tiempo jefe de la sección científica de la GESTAPO, la tarea de elaborar una lista, conocida como “Lista Osenberg, que incluía a todos los científicos y especialistas que pudieran ser útiles en el desarrollo de nuevas tecnologías militares para ganar la guerra y cuya lealtad al Reich estuviera fuera de toda duda. Dicha lista finalmente contenía 15.000 nombres.

La gestación del plan: Operación Overcast

Originariamente el ejército norteamericano quería entrevistar a los científicos nazis expertos en cohetería y otras disciplinas. Pero en marzo de 1945, un técnico polaco, encontró restos de la “Lista de Osenberg” en un baño y es entonces cuando el mayor Robert B. Staver, Jefe de la Jet Propulsion Section of the Research en Londres, depuró esta lista y creó una nueva lista cuyo nombre en clave era “Lista Negra” donde se integraba a científicos nazis expertos en cohetes con Wernher von Braun a la cabeza.

El 22 de mayo de 1945 Staver envía un cable al Pentágono resaltando la gran importancia de evacuar a los técnicos nazis y sus familias por ser clave para la Guerra del Pacífico y al mismo tiempo que no fueran capturados por los soviéticos.

Operación Paperclip: “reclutamiento” de científicos nazis

Al estar prohibido dar asilo en EEUU a criminales de guerra, se desarrolló una operación de “maquillaje” de las actividades de muchos de estos científicos para dar cobertura legal a la entrada de muchos criminales en territorio americano.

Y es en este momento cuando la Junta de Comandantes en Jefe de Estados Unidos aprueba la “Operación Overcast” el 19 de julio de 1945, comenzando la entrada de los científicos nazis que fueron llevados al “Camp Overcast”, un complejo habitacional de los muchos que existieron durante todo el proyecto.

Se intentó cubrir con un manto de legalidad la entrada de científicos nazis cuando en agosto de 1945, el coronel Holger N. Toftoy, jefe de la Sección de Cohetería de la División de Investigación y Desarrollo del Ejército de Estados Unidos, comenzó a ofrecer contratos laborales de un año a los científicos nazis. De esta manera aceptaron 127 científicos y otros muchos los siguieron.

A principios de 1950 se fueron concediendo visados a científicos nazis en el Consulado norteamericano de Ciudad Juárez (México) entrando de esta manera legalmente en territorio de los EEUU.

El bagaje técnico del reclutamiento de científicos

Allen Welsh Dulles, Jefe de la OSS en Berna (Suiza) y posteriormente primer director civil de la CIA, fue el personaje clave para ir sacando de territorio alemán a todos aquellos científicos nazis que trabajaban en proyectos Wunderwaffen que eran todos aquellos para desarrollar “armas maravillosas” que incluían submarinos, misiles, aviones, tanques, barcos, helicópteros, armas químicas, electrónica, telemática, criptografía, combustibles sintéticos, bombas atómicas, grasas artificiales, experimentación médica, etc…

Más de 1.000.000 de patentes existían relacionadas con todas estas investigaciones que fueron llevadas a los EEUU con la “Operación Paperclip” dando un salto brutal en el avance científico americano de la noche a la mañana.

En una nota desclasificada se habla que el 2 de junio de 1953 ya habían sido reclutados 820 científicos nazis en el marco del proyecto Paperclip y se calcula que entraron una totalidad de 1.600 científicos y técnicos nazis portando consigo patentes valoradas en mas de 10.000 millones de dólares de la época que le concedió la primacía tecnológica indiscutible a los EEUU desde entonces.

Todavía hoy, en el año 2011, existen más de 6.000.000 de páginas clasificadas como alto secreto en los Estados Unidos de America sobre la operación Paperclip.