
- Omega3 en cápsulas - © Nivelarte Show
Se denomina Omega3 a los ácidos grasos esenciales que el organismo humano no puede fabricar a partir de otras sustancias y cuya ingesta es necesaria durante toda la vida.
Los dos más importantes son el DHA (ácido docosahexaenóico) y el EPA (ácido eicosapentaenóico).
La deficiencia en la alimentación de estos nutrientes esenciales puede provocar síntomas tales como que la piel se seque y se torne áspera; los cabellos no tengan brillo; las uñas crezcan quebradizas y brotes de alergia que se manifiesten con eczemas y asma.
También pueden aparecer síntomas psicológicos como falta de concentración, depresión y cambios bruscos de humor.
Pescados grasos, la mejor fuente de Omega3
La mejor manera de incorporar estos nutrientes a la alimentación son los pescados grasos (entre otros, atún, salmón, caballa), si bien también están presentes, en menor proporción, en algunos vegetales de hoja verde.
En el “Instituto para una Nutrición Óptima”, fundado por Patrick Holford, se explica la cadena alimentaria por la que el Omega3 llega a los peces que podemos consumir.
“Estos ácidos grasos provienen del fitoplancton que flota en el mar y es comido por los peces pequeños que, a su vez, sirven de alimento a los peces más grandes”.
El caso de los esquimales
Holford cuenta el efecto que se observa en la alimentación de los esquimales.
“Los peces grandes son, habitualmente, devorados por las focas y estas son cazadas, para que les sirvan como alimento, por los esquimales que a pesar de consumir gran cantidad de grasa en su dieta, no padecen enfermedades coronarias ya que los ácidos Omega3 los protegen a lo largo de toda su vida”.
Beneficios del consumo de Omega3
El DHA y el EPA son beneficiosos para combatir, entre otras, las afecciones cardíacas porque reducen los niveles de triglicéridos en la sangre, previenen las arritmias del corazón que podrían conducir a paros cardíacos y reducen la presión sanguínea.
La ingesta de ácidos grasos redunda en la remisión de la osteoartritis ya que dichos ácidos grasos retrasan la debilidad del cartílago.
Otro de sus efectos, además de tener propiedad antiinflamatoria, es la reducción de la agudeza y frecuencia de los ataques de migraña.
Estudio sobre efectos en afecciones cardíacas
Un estudio presentado en las Sesiones Científicas Anuales de la Heart Rhythm Society de Nueva Orleáns, reveló que la administración de Omega3 reducía en un 67% la incidencia de arritmias auriculares.
En el estudio participaron 40 personas con marcapasos e historia de arritmia auricular del Hospital San Giacomo de Roma.
El Dr. Stephen C. Hammill, presidente de la Heart Rhythm Society declaró: "Estos dos estudios son más buenas noticias para los pacientes cardiacos. Estos ácidos grasos del aceite de pescado muestran una verdadera promesa para la prevención y el tratamiento de la fibrilación auricular y las arritmias auriculares, dos afecciones graves del ritmo cardiaco".
Deficiencias en la dieta
El especialista del “Instituto para una Nutrición Óptima”, recomienda que para incorporar al organismo la cantidad necesaria de Omega3, es adecuado el hábito de, al menos, una comida semanal a base de los pescados mencionados. Sin embargo, en casi todo el mundo, no se los consume con esa periodicidad.
Informes estadísticos de los EE.UU. revelan que es uno de los países con un índice muy bajo de consumo de alimentos que contengan ácidos grasos Omega3.
Algo similar ocurre en casi toda Europa salvo en algunos países mediterráneos como España, donde ayuda mucho la gastronomía tradicional a base de pescado.
Tendencias alimenticias nocivas
En casi todos los países del mundo, incluida España según un informe sobre los hábitos alimentarios del Ministerio de Sanidad, hay un evidente incremento en el consumo de los menús de los establecimientos de comidas rápidas con un gran contenido de grasas, azúcares y proteínas de origen animal.
Método alternativo para el consumo de Omega3
Ante los reparos que ponen muchas personas sobre el consumo de pescado en general, se encuentra el temor de que al estar los océanos contaminados por mercurio, también lo estén los peces.
Existe la alternativa de consumir los aceites grasos Omega3 por medio de cápsulas que los laboratorios farmacológicos orientados hacia la vida sana han puesto a disposición de los consumidores y de la medicina.
De tal manera y siempre con la orientación del médico de cabecera puede corregirse la deficiencia en el consumo de estos aceites grasos.
