La primera jornada del festival de performance Acción es León, marcada por la polémica que se había generado tras el estreno de la exposición “Tropas de refresco”, cumplió con creces las expectativas, escandalizando y encandilando por igual, sin lugar a la indiferencia.

María AA

La acción inaugural corrió a cargo de la simpática sevillana María AA, la cual, escoltada en procesión por un insólito palio, sorprendió a los viandantes embadurnando de sangre su desnudez para teñir de fuego una alfombra a las puertas del ayuntamiento.

Un océano de nubes de carmín tapizó fugazmente el alargado lienzo con el que ornamentó el consistorio el pincel epidérmico de la artista de Triana, con más de diez años de performance a sus espaldas. Su intervención desataría la controversia política en una localidad poco acostumbrada a este tipo de manifestaciones callejeras.

En palabras de María, "parto de una posición de victima humillada y en estado de precariedad (estado económico y de consideración social), con un ligerísimo palio sobre mi cabeza como efimera y regalada gloria, para confeccionar la plataforma desde la cual se lucen los que nos utilizan (al colectivo de artistas y comisarios en general)".

Mudanzas Contemporáneas

La Cosmovisión Horizontal Aplicada se apoderó de la Plaza de Botines cuando cuatro activistas sociodélicos, ataviados con máscaras estrambóticas y chillones monos de trabajo, se encadenaron al mobiliario urbano y organizaron un singular duelo con copas de cristal rellenas con las lágrimas rojas de la cosmovisión, antes de inaugurar un nuevo espacio performático lanzando a los aires una botella de cava que a punto estuvo de costarle la vida a una espectadora.

El conmovedor incidente salvó el caótico desarrollo de la intervención de Mudanzas Contemporáneas, cuyo hábitat natural dista mucho del carácter programático de los festivales. Ian, Begoña, Ana y Nacho, acompañados espiritualmente por Julius, menos potentes que en anteriores ocasiones, aquejaron el hecho de organizar el festival, dejando un sabor agridulce en el paladar estético de la concurrencia.

Yolanda Pérez Herreras

La jornada del jueves continuaría en la sala del Albéitar. Yolanda Pérez Herreras siempre siguió los consejos de su padre de no mezclar cecina con agua para evitar que se le hinchase el estómago. Un cargamento de cecina y una bota de vino condimentaron una indigesta sopa de letras sin escribir que, en poética degustación de irreverencia, incrementó la hinchazón gástrica de la artista y la de cuantos aceptaron sumarse al festín.

Ramón Churruca

Irónico, corrosivo, esquizofrénicamente mordaz, sin concesiones a la corrección política, Ramón Churruca y su alter ego Negruri ofrecieron una magistral lección del amíquémeimportismo dadaísta, arremetiendo contra todo aquello que a cualquiera de sus personajes se le cruzara por la cabeza, cubierta o no por la máscara, iluminada por la tenue luz de una linterna cuyas sombras quebrantan el espacio vital de los ojos que le escuchan. El artista bilbaíno dispara palabras afiladas y potentes imágenes que apuntan sin piedad al corazón.

Troddin

Manuel y Mikel juegan con la música, prueban sonido, crean recreándose en las pruebas, entre juguetes, por toda la sala, en una caótica sinfonía colectiva en la que todos se transforman en sujetos agentes de un recital improvisado de ruidos y silencios, sin reglas, pentagramas ni etiquetas. La experimentación sonora de Troddin puede incluir comida, juguetes o cualquier otro elemento susceptible de producir ruido, que automáticamente se convierte en ritmo con la inestimable ayuda de la tecnología. La pareja madrileña fue la encargada de clausurar la primera jornada de un festival que ya se ha convertido en referente internacional para los amantes del arte de acción.

El primer día del festival Acción es León tocaba a su fin y ya había conseguido ocupar las portadas de los principales periódicos del día siguiente. Y sólo era el principio.