Desde su hallazgo, en el 2001, el hombre que permaneció sepultado bajo el hielo durante más de 5000 años, ha sido sometido a minuciosos estudios que han permitido sacar a la luz resultados sobre su entorno cotidiano, la composición de su genoma y su muerte en circunstancias violentas.

Análisis de la momia del hielo

En el 2009 una tomografía axial computerizada reveló que el estómago se había desplazado a la altura del pecho, debido a la presión de la capa de hielo bajo la que quedó sepultado, se han analizado muestras de la última comida de Ötzi. La momia del hielo, horas antes de su muerte, había ingerido carne de cabra, cereales y verduras. Las partículas de carbón de su intestino atestiguan el consumo de alimentos cocinados y el material del que se acompañaba en su quehacer cotidiano, cuerno, tendón animal, huesos, permite demostrar un modo de vida familiarizado con la cría de animales o la caza.

Asimismo, junto a los restos de alimentos, se hallaron los de 30 tipos de polen, el polen de Carpe Negro permite afirmar que la muerte se produjo entre los meses de junio y julio.

Los intestinos revelan la presencia de parásitos, Ötzi portaba entre sus enseres un antiparasitario natural: hongo de abedul (Lipotem Kerbi)

El análisis odontológico de la momia ha permitido constatar la presencia de todas las piezas dentales; sin embargo, los dientes presentan un elevado grado de desgaste.

Los pulmones se encontraban oscurecidos, probablemente a causa de la inhalación del humo del hogar.

El análisis médico del cuerpo lleva a los investigadores a hablar de algún periodo de carencia en la infancia; se detectaron líneas de Harris en la tibia que denotan estrés alimentario durante el crecimiento.

Asimismo, es posible apreciar la presencia de fracturas soldadas en las costillas.

El desgaste de las articulaciones indica que se hallaba aquejado de artrosis y artritis, en la zona de la espalda y las caderas. Al respecto, Christopher Ruff afirma, basándose en el estudio de la pelvis y la tibia, que la momia de hielo había realizado durante su vida largas caminatas por terreno montañoso, en consecuencia, Ruff ha desarrollado la hipótesis de que Ötzi gozó de una existencia dedicada al pastoreo de gran altitud.

El genoma de Ötzi

Recientes estudios publicados en la revista Nature Communication presentan los resultados de la composición genética del genoma, que consiguieron descodificar en su totalidad los miembros del equipo científico del Instituto para las Momias y el Hombre del Hielo de la Academia Europea de Bolzano.

Del citado estudio se desprende la predisposición a enfermedades cardiacas. Ötzi pertenece al haplogrupo G2a4 del cromosoma Y, bastante habitual en la actualidad entre la población de Cerdeña y Córcega. Asimismo, gracias a la descodificación del genoma se puede afirmar intolerancia a la lactosa, que resultaba habitual durante el periodo Neolítico. Tambien fueron hallados restos bacterianos del genero Borrelia, que se asocian a enfermedades como la de Lyme, transmitida por garrapatas. Este hecho ha permitido constatar la existencia de esta enfermedad desde hace más de 5000 años.

Tatuajes

El cuerpo de Ötzi presentaba tatuajes realizados con carbón. Diversas líneas a lo largo de la columna, una cruz en la rodilla… El estudio médico ha permitido relacionar estos tatuajes con connotaciones curativas basándose en la ubicación en zonas que probablemente fueron dolorosas. Los citados tatuajes han sido relacionados por algunos con los puntos de acupuntura.

Historia de un asesinato prehistórico

Gracias al analisis de surcos transversales en las uñas se conoce que la momia del hielo había sido sometida a situaciones de estrés entre 8, 13 y 18 semanas antes de su muerte.

Por otra parte su mano derecha presentaba un corte profundo, provocado probablemente por un arma, unos 5 días antes de su muerte. El hombre del hielo había realizado una cura con musgo de pantano, de propiedades coagulantes.

Estos elementos han permitido elaborar la hipótesis de que Ötzi huía de alguien que lo amenazaba por motivos que se desconocen. Sin embargo resulta difícil relacionar la copiosa comida de pocas horas antes de su muerte con una persona que huye.

En el análisis de la momia y sus enseres se han encontrado restos de sangre de animal y de otras personas.

10 años después de su descubrimiento, Paul Gostner encontró, gracias a una radiografía, la punta de flecha que provocó la muerte de Ötzi. Esta había sido disparada desde unos 30 ó 40 metros de distancia y se instaló en el omoplato izquierdo, si bien no afectó a ningún órgano vital, sí que le produjo una parálisis del brazo y una fuerte hemorragia interna que provocó su muerte a los pocos minutos.

Durante la tomografía computerizada también se observaron coágulos oscuros de sangre en el cráneo de Ötzi, aunque la autopsia no ha permitido especificar sobre si el golpe se produjo a consecuencia de un ataque o fue producto de la caída del hombre del hielo al ser herido por la flecha.

Albert Zink, director del Instituto de Momias y el Hombre de hielo de Bolzano afirma

"Nos gustaría saber lo más posible acerca de sus condiciones de vida, sobre sí mismo y también la causa de su muerte. Realmente tratamos de reconstruir la escena del crimen tanto como sea posible”