El óptimo estado de conservación de Ötzi ha permitido a la comunidad científica obtener datos sorprendentes sobre el entorno y el modo de vida de los hombres que habitaban en los alrededores del Valle de Ötz hace aproximadamente hace 5300 años.

Desde 1998 el hombre del hielo, conocido familiarmente como "Ötzi", se conserva en una cámara frigorífica, especialmente adaptada, en el Museo Arqueológico de Tirol del Sur, en la ciudad italiana de Bolzano.

El hallazgo del hombre del hielo

Corría el mes de septiembre de 1991 cuando unos excursionistas alemanes, Helmut y Erika Simon, que cubrían ruta por los Alpes de Ötzal, descubrieron un cuerpo en las montañas heladas, inmediatamente contactaron con las autoridades pensando que se trataba del cadáver de algún excursionista contemporáneo extraviado en la montaña. Fue en Innsbruck donde se observó que aquel hombre, que había permanecido enterrado en el hielo desde el calcolítico, contaba con unos 5300 años de antigüedad.

Apariencia física de Ötzi

Gracias al hielo de los Alpes, Ötzi , mantuvo en condiciones prácticamente perfectas sus órganos, tejidos, ojos, cabellos, indumentaria y enseres.

La momia del hielo pertenecía al Homo Sapiens, medía 1´60 m., pesaba aproximadamente unos 50 kg., vestiría una talla 38. De carácter genético, este hombre presentaba unos incisivos algo separados. El cuerpo, de complexión robusta, debido a su forma de vida, presentaba numerosos tatuajes.

Se calcula que este individuo falleció de muerte violenta aproximadamente a los 45 años de edad, edad avanzada para la edad del cobre.

Atuendo de Ötzi

El equipamiento de Ötzi estaba meticulosamente ideado para soportar las bajas temperaturas de la zona.

Su indumentaria estaba cosida con esmero. El abrigo de la momia del hielo fue diseñado en diferentes tonos, utilizando pieles de colores distintos para las mangas, esto permite deducir que probablemente se trataría de un personaje importante y asimismo que la idea de “moda” podría hallarse presente en su elaboración; carecía de botones, el abrigo se abrochaba mediante un cinturón, dicho cinturón contaba con un pequeño bolsillo donde Ötzi guardaba aquello que podía necesitar a menudo: punta de silex, hongo yesquero para encender fuego… El abrigo aparecía sucio, secreciones corporales y asimismo algún rasgado que había sido reparado con fibras vegetales. Sobre el abrigo, una especie de capa elaborada con fibra vegetal trenzada, aislante del frío.

Un taparrabos constituía su ropa interior y las piernas aparecían cubiertas con una especie de pantalón muy ajustado que se ataba a los zapatos y a la cintura.

Las botas, idealmente diseñadas para soportar las bajas temperaturas, constaban de dos partes, la suela, elaborada con piel de oso, elegida probablemente por su dureza y resistencia. Unas tiras cosidas en el propio cuero permitían abrocharlo. Una doble capa de piel de ciervo conformaba el cuerpo del zapato y entre esta doble capa se había introducido forraje cuya función sería el aislamiento del frío.

Enseres: mochila, carcaj, recipiente de corteza de abedul

Además de su vestuario, Ötzi se encontró provisto de diversos enseres, entre sus pertenencias unos 18 tipos de madera, ramas, corteza y fibra destinada a diferentes usos.

El carcaj, colgado en bandolera, contenía 12 tallos de flecha sin acabar y 2 flechas completas, curiosamente cada flecha había sido manufacturada por individuos diferentes, uno zurdo y otro diestro, deducción a la que se llega por el encordaje de las cuerdas, lo que permite suponer que fueran el resultado de un trabajo colaborativo entre más de un individuo. El arco, sin acabar, era de alta precisión, se calcula que era capaz de dar en el blanco a 50 m. de distancia. Ötzi se acompañaba de un puñal con filo de silex y mango de madera de fresno.

La mochila contenía diferenes útiles necesarios para el devenir cotidiano: Dos metros de cuerda de fibra vegetal, punzones, dos tendones de animal, tiras de cuero, retocador, hongos de abedul cuyo aceite en altas cantidades resulta tóxico, pero en dosis adecuadas posee características antisépticas y antibióticas, además de ser efectivo contra los parásitos intestinales.

Como parte del equipamiento de la momia del hielo cabe destacar un recipiente elaborado con corteza de abedul que le permitía mantener en su interior las brasas encendidas; este contenedor poseía una doble función, por una parte ofrecía calor y por otra, permitía encender fuego con rapidez.

De vital importancia es el hacha que portaba, un elemento más que denota posición social, el filo de cobre desbanca las hipotesis anteriores sobre el uso del cobre en la zona alpina, los hombres que habitaban los Alpes hace 5300 años ya poseían suficiente conocimiento para elevar la temperatura de la roca lo suficiente para la obtención de este metal.

Del equipamiento de Ötzi hallado junto a la momia de hielo es posible deducir que, pese a tener una antigüedad de 5300 años, se encontraba perfectamente equipado para enfrentarse a las condiciones climáticas y a los incidentes cotidianos que podrían surgir, altamente familiarizado con su entorno, conocía las propiedades de los elementos que se encontraban a su alcance, obteniendo el máximo rendimiento de los materiales naturales.