Casi como una victoria naval contra la “Pérfida Albión” se ha tomado el gobierno español la derrota en los tribunales de los EEUU de la empresa Odyssey, especializada en el rastreo y recuperación de arqueología submarina. En realidad, bajo este traje de empresa seria e investigadora, se ha demostrado el afán de lucro de unos aventureros que recordando a los bucaneros del Caribe solamente deseaban el botín de estos naufragios.

Medio millón de monedas de oro

En 2007 el buque explorador de la empresa Odyssey encontró frente a las costas de Cádiz los restos del naufragio de La Mercedes, una fragata militar española, hundida por cañonazos de la armada británica en 1804. España estaba a punto de entrar en guerra, a la fuerza por complacer a Napoleón, con la Gran Bretaña y el buque español venía del Perú, cargado con los caudales y bienes de varios comerciantes y funcionarios del virreinato. Era un mandato de Godoy a la Armada para conseguir financiación a la hacienda pública.

Los miembros de Odyssey Marine Exploration han argumentado siempre en su defensa durante los juicios que la carga pertenecía a los descendientes de esos americanos españoles que viajaban en La Mercedes y no al estado español. Tanto el Tribunal de Florida como el de Atlanta, donde se llevó el caso, han reconocido la propiedad española al tratarse de un buque militar con pabellón de España, en misión de estado.

Coordinación ministerial para trasladar el tesoro a España

En declaraciones del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, el resultado de la sentencia final "es una decisión que pone fin a una larguísima batalla jurídica que el Estado español emprendió en 2007 contra Odyssey reclamando la propiedad del pecio. Esta sentencia devolverá a los españoles un tesoro de incalculable valor histórico"; según informa Europa Press.

Los ministerios de Cultura, Exteriores y Defensa se van a coordinar para trasladar a España todo el material que rescataron ilegalmente de las aguas peninsulares los buzos del Odyssey. Lo más complejo de transportar, por su delicado estado, son el medio millón de monedas de oro y plata; también por los riesgos de seguridad, las pólizas multimillonarias que habría que contratar.

La idea del ministro Wert es poder, en breve, exponer en diferentes museos las piezas de La Mercedes para disfrute de españoles y visitantes extranjeros; eso sí, antes se hará el riguroso y minucioso estudio histórico para una buena catalogación y ordenación del material que se expondría.

Una posibilidad de recurso al Tribunal Superior de los EEUU

Portavoces de la empresa Odyssey ya han advertido que la compañía cazatesoros norteamericana recurrirá el fallo favorable al estado español. Fuentes del ministerio de Justicia español advierten de esa posibilidad, pero también recalcan que es difícil que el Tribunal Supremo de los USA decida ocuparse de un caso que ya ha sido sentenciado en otros dos tribunales norteamericanos competentes, el de Tampa (Florida) y el de Atlanta. En ambos casos la sentencia era clara a favor de España, es más se dictaba que el tesoro debía volver a su propietario legal, la armada española y en su defecto al estado español.

La “repatriación” del material histórico pone fin a la “guerra contra los piratas del Odyssey” como se llegó a llamar el incidente. Ese traslado como decimos será logísticamente muy complicado; al valor histórico patrimonial se le suma el económico, con el añadido de que las monedas se guardan para su mejor conservación en contenedores de agua salada, haciendo que el tesoro pese más de 17 toneladas.

Lo bueno de todo esto es que la sentencia sentará precedente jurídico en próximos casos de pillaje y piratería en la arqueología marítima. Y en el caso de España, por nuestro pasado de imperio ultramarino, es fácil vuelvan a repetirse incidentes como éste, porque no hay ensenada, bahía o costa entre América, Asia y Europa que no tengamos un pecio hundido.